El Rincón del Pensamiento

OCHOCIENTAS CINCUENTA Y UNA


Si se piensa parece sólo un número… El lunes 22 de septiembre ETA mataba a su víctima OCHOCIENTAS CINCUENTA Y UNA, el martes 23 se realizaban las pertinentes detenciones, el miércoles 24 se enterraba la vida de una familia entera más que pasará a englobar una cifra en una lista dantesca, el jueves 25 ya ni aparece en los periódicos salvo alusiones a lo que ocurre cuando ETA mata: que los dirigentes políticos aseguran que todo está controlado. Que todos se unen en protesta para seguro, más adelante, tirarse dardos por conseguir puntos en encuestas políticas.

En cuarenta años ETA NO ha dejado de matar, eso es lo único a tener en cuenta. Que el terrorismo es terrorismo, aquí y en la luna. Que no se puede permitir a un gobierno (sea de quién sea) hablar con terroristas,  y más si les han dejado claro varias veces en cuarenta años, que hablar NO es lo que quieren. Que si han hablado es porque se han visto con la soga al cuello y han usado las pocas treguas que han hecho, para rearmarse. Que lo único que se debe hacer con ellos es encerrarlos y tirar la llave de la celda del tamaño de un zulo para siempre (nada de bonitas cárceles donde conviven con otros o tener la posibilidad de estar tranquilos comiendo y durmiendo mientras se rien viendo morir a más personas por una causa bárbara e inaceptable, saliendo encima su estancia carcelaria del dinero de las arcas públicas) Que sus vidas sean tan negras como la oscuridad dentro de los ataúdes donde reposan los restos de las OCHOCIENTAS CINCUENTA Y UNA de sus víctimas, que ya nunca verán la luz del día – mientras ellos salen al patio – desde que fueran asesinados de forma cruel y sin pestañear al hacerlo.

Al terrorismo se le pone fin con la justicia. Justicia que parece ciega en este país y no precisamente para impartir leyes sin ver a quién las imparte para ser justa, sino para mirar a otro lado. Saben quienes son. Sino ¿cómo se explica que un día maten y al día siguiente se cojan detenidos? Sólo puede ser porque saben quiénes son, dónde se esconden, donde acechan esperando nuevas órdenes. Por que en las pequeñas ciudades del norte de España pueden señalarse con el dedo, pero allí el terror forma parte de la vida diaria como en cualquier otro punto de España donde pueden matar con un coche bomba, o un tiro en la nuca. A cualquiera nos puede pasar, pero allí puede hacerlo tu vecino. Con el que vives desde siempre, que sabe lo que piensas y con el que no coincides en ideas políticas… Sencillamente la libertad en este caso es una utopia pura y dura.

OCHOCIENTAS CINCUENTA Y UNA personas, con una vida truncada, con una familia a la que dejan, padres, mujer o marido, hijos pequeños, que no verán a los suyos nunca más y que deberán vivir con la marca de “fui víctima del terrorismo”, la rabia por la impotencia de ver como entierran a un ser querido mientras los dirigentes que han de poner los medios de verdad para acabar con una lacra, hoy dicen “unirse contra la barbarie” para mañana dar la sensación de que se cruzan de manos y esperan que fallen en un nuevo intento.

ETA mata. Da igual si eres militar, policía, cargo público o persona de a pie.  Hombre, mujer o niño. Mata, mutila, extorsiona, secuestra… y mañana puedo ser yo. O tu. Mata con la diferencia de que yo no puedo defenderme si no me defienden el gobierno dirigente y las fuerzas del estado con las armas a su alcance: la unión, la ley y la mano dura. Y que dejen de echarse las manos a la cabeza hoy porque  esos desalmados volvieron a conseguir un objetivo y mañana los efectivos puedan hacer su trabajo. Saben quiénes son. Usen el dinero de las arcas públicas que amortizan en mantener a estos asesinos en la cárcel, para rebajar costes en su manutención: sólo necesitan un cubículo sin ventana y con rejas -ni llave hace falta si no hay cerradua- Y con el dinero que se ahorren, ayudar a las fuerzas policales para detenerlos con su trabajo. Que sea más rápido y más eficaz, que apresen a todo el que grita a favor de las armas y el que las apoya en silencio mirando hacia otro lado o usando la libertad que todos poseemos en este país para hacerse los hipócritas, que es tan terrorista el que mata como el que apoya, que el que calla… otorga.

Cita: “En caso de terrorismo hay dos culpables: los que ejecutan, inspiran y apoyan estos actos, y, aquellos que mantienen situaciones de injsticia que también lo provocan.

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