El Rincón del Pensamiento

Si no subes la montaña, no puedes ver el valle (proverbio chino)


Es curioso como es el mundo.

Mientra escribía el post anterior tenía puestos los ojos en un lugar concreto del planeta. Yo pensando en lugares del mundo para ver y casualidad o no, al repasar el sábado las redes sociales me enteré que un famoso montañero español se había quedado atrapado en la cima del mundo y se estaba buscando la forma de rescatarle. Con la vista puesta ahí y pensando en lo que puede llevar a una persona a poner en riesgo su vida por lograr subir al punto más alto del planeta, escribía aquella entrada. La verdad es que en ese momento lo primero que se me ocurrió era ¿qué se vería desde tan alto? Supuse que nubes, cielo y un horizonte sin fin. Entonces pensé en escribir sobre sitios por ver o que he visto con menor riesgo, sin duda.

El domingo ya con la entrada extructurada se decía en esas mismas redes sociales que estaban muy cerca de rescatarle tras pasar tres dias con sus tres noches al raso, herido por una rotura de tobillo, acompañado por su sherpa y amigo, mientras esperaban juntos la llegada de comida, agua y oxígeno. Y todo esto a una altura de 7.300 metros a temperaturas de más de veinticinco grados bajo cero. Era cosa de horas… Y de suerte.

Sin perder de vista las redes sociales, caí en el blog del montañero atrapado… La tecnología de hoy día hace cosas tan increíbles como poder leer algo de él publicado en su blog horas antes de comenzar su aventura de alcanzar uno de los lugares más altos de planeta: el Dhaulagiri, en la cordillera del Himalaya.

¿Que sería de la humanidad sin personas que pusieran su vida en riesgo por alcanzar los confines del planeta? ¿O del espacio? Posiblemente America seguiria sin ser descubierta, y no hubieramos pisado la Luna. El Himalaya es una de esas zonas también. Es la cordillera que poéticamente dicho, está más cerca del cielo. Y en ella están diez de las catorce cimas de más de 8.000 metros de altura, incluyendo al Everest con sus 8.848 metros y llamado por su nombre original Sagarmatha (“La frente del cielo”).

catorce-ochomiles-29

Desde que expediciones de todos los paises hiciera rutas por toda la cordillera dejando sus pasos, abriendo sus caminos y poniendo en peligro sus vidas en sus cimas, la sed incansable del hombre por superarse y subir, subir, subir y tocar con sus pies el techo del mundo no ha cesado. Y sinceramente, viendo algunos de estos lugares en cierta forma entiendo ese magnetismo que les lleva a cruzarse el planeta para estar allí. La belleza debe ser única. Para muestra algunos datos desde este link de lo que os digo: Catorce Ochomiles.

Una buena amiga, antes de emprender la marcha hacia el Dhaulagiri, al despedirnos, con voz firme me dijo:
-Tal como hacía mi abuelo, simplemente te diré una cosa: Sé sabio!
Que importante es encontrar los momentos en esta vida para ser sabio! Para saber escuchar todo lo que te rodea, a la gente que te quiere y lo más difícil en tu talante interior que marca el devenir.
En estos días que iniciamos, ya hemos llegado al punto de inflexión. Estamos allí donde queríamos. Estamos allí donde tantas veces lo habíamos deseado. Ahora, estamos en donde la ilusión comienza a hacerse realidad. Hoy iniciamos la partida definitiva, estamos metiendo el bien más preciado, nuestra propia existencia, al servicio de una quimera, que en definitiva es una dualidad entre un romance con la montaña y la propia pasión por la vida.
Hoy 19 de mayo seguiremos el camino hasta el campo I, mañana 20 aterrizaremos en el campo II, pasado mañana 21 instalaremos el campo III a 7400m en medio de una soberbia arista colgada en el infinito. Y esa misma noche, envueltos por el frío, el abismo de la noche, la falta de oxígeno, los nervios y si las fuerzas nos son propicias y la climatología favorable: intentaremos ser sabios, escuchando a la gente que nos quiere y midiendo nuestros deseos y anhelos de libertad que nos dan la vida.
No hay viento favorable para el que no tiene un puerto de destino. (Séneca)
Asunta, Aina, Matilde, Oscar, amigos, amigas, a la vuelta compartimos la vivencia en forma de aventura!

Estas son las palabras que Juanjo Garra escribía horas antes de hacer la subida a una de esas cumbres. Estaba emocionado, lo vivía de tal forma que deseaba por encima de todo compartirlo con todos. Y así lo hizo. Horas después en su mismo blog anunciaban el incidente y de los intentos de rescate por parte de compañeros suyos, que no iban a dejar el empeño de alcanzarlo.

El lunes, por la mañana, al acceder de nuevo a las redes sociales se sabía la noticia desde el otro lado del mundo: Tras pasar cuatro noches a la intemperie luchando en la espera de sus compañeros, Juanjo fallecía. La montaña no le dejó escapar. Y quiso quedarse con él para siempre.

He leído después palabras escritas por él mismo sobre los días previos al ascenso. De su llegada a la zona, de los preparativos, y de todo los cálculos hechos para realizar una hazaña así. Pero sobre todo he leído sobre el amor que sentía a lo que hacía, y a las personas que estaban con él para poder alcanzar esos lugares donde las condiciones climatológicas, y las condiciones físicas hacen de ello una prueba al límite para el cuerpo humano. Es increíble el respeto con el que los buenos montañeros de estas cumbres tan abismales, respetan estos lugares. Hablan de esos mastodontes de piedra como si de criaturas vivas se trataran. A tal punto de respetar cualquier detalle que ocurra en su estancia para la preparación de la subida y esperando a que la propia montaña les permita coronarla.

Hoy día 29 se cumplen sesenta años desde que el primer hombre puso el pie en el techo del mundo, El Everest. El neozelandés Sir Edmund Hillary y el nepalí Tenzing Norgay Shera lograron algo así por primera vez. Alcanzar esas alturas del planeta implica, niveles de oxígeno mínimos, nieves perpetuas, hielo y grietas alrededor y frío extremo de temperaturas de treinta bajo cero además de vientos peligrosísimos. Y todo, eso sumado a una climatología tan cambiante que sólo se puede pensar en subir a su cima en días contados con los dedos al año.

Pero ¿qué es lo que se ve desde allá arriba?

Aquí un vídeo de lo que se ve exactamente. Y una imagen del punto exacto del punto terrestre más alto del planeta.

 

Esta es la vista que tienen todos aquellos que soñaron un día con alcanzar este lugar, amando lo que hacían por encima de todo. Poniendo su vida en peligro por tocar el cielo.

P5260717

Para aquellos que sólo podremos pensar en llegar a un lugar así en sueños, una imagen de lo que vemos desde abajo. Sin duda un lugar perfecto para descansar por toda la eternidad.

Proyect Everest Glaciers Works

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2 comentarios

  1. Joer, me has hecho saltar las lágrimas y todo con este post…

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    mayo 29, 2013 en 6:40 pm

  2. Liz

    Caray, pues entonces lo mismo que yo cuando vi el lunes que toda ayuda no fue suficiente. Aunque ciertamente, en ese intento, se salvaron varias vidas más de varios montañeros también en dificultades. Es un sitio así, es tu vida o la de los demás. No se puede permitir uno ayudar al otro, salvo con ánimos. Y tratar de hacerlo implica poner a muchos otros en peligro. Eres tú y los peores elementos contra ti mismo. ¿Y sabes de qué me acordaba…? De la subida de 100 metros en Pico del Mundo. Debía ser eso, multiplicado por mil.
    Dado que al final, el rescate no pudo ser… creo que al menos el sitio debe ser increíble. Eso sí que debe ser estar cerca del cielo.

    Me gusta

    mayo 29, 2013 en 8:08 pm

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