El Rincón del Pensamiento

En busca de un misterio (2da parte)


Primera Parte

La historia de la búsqueda de un sueño…

Kathleen Martínez era abogada de profesión en Santo Domingo, la ciudad que la vio nacer. Y su historia quedaría aquí, de no ser por lo que justo a mí me llamó la atención. Ella, sí cumplió mi sueño.

Kathleen Martínez, en busca de la tumba de Cleopatra

Desde muy joven quedó prendada de la Historia de Egipto. Como devota de esta cultura, aprendió todo lo que pudo de ella mientras ejercía su profesión en un bufete de abogados. Así se ganaba la vida. Defendiendo la justicia. Y en su tiempo libre, absorbiendo toda la información de nuestro amado Egipto.

Según ella misma ha dicho en alguna entrevista que he leído, tenía un sueño, quería ser arqueóloga y buscar en las arenas del desierto en Egipto tesoros de esa maravillosa cultura. Pero sus familiares la convencieron de que era una locura, y de ahí que acabara estudiando abogacía, dejando su sueño faraónico como una afición.

Debido a una discusión con su propio padre, también profesor, sobre la reina Cleopatra de Egipto, entró en desacuerdo con él debido a comentarios tópicos respecto de la reina dado que la tachaba a su parecer de forma injusta y negativa.

Y a partir de aquí se propuso defenderla buscando pruebas. Así comenzó su búsqueda.

Leyó todo lo que pudo sobre ella. Tardó años en desarrollar una teoría sobre el lugar donde posiblemente Cleopatra y Marco Antonio podían estar enterrados. Y todo esto… lejos de Egipto. Comenzó a llamar a puertas, a exponer lo que había aprendido y no ha dejado en su empeño hasta lograr que el propio Dr. Zahi Hawass, secretario general del Consejo de Antigüedades egipcio, la permitiera buscar a la última reina del Antiguo Egipto. Corría ya por entonces el año 2005.

Prospección Arqueológica en Taposiris Magna

Estuvo convencida de que la búsqueda de los restos mortales de Cleopatra en su palacio bajo las aguas de Alejandría desde 1992 no servirían para encontrarla. Que no podía estar en un palacio, sino en un templo. Que si su elección para morir fue dejarse morder por una cobra egipcia, fue para comenzar con un ritual egipcio donde la cobra es un símbolo importantísimimo en esa cultura.

Precisamente esto me llamó muchísimo la atención. Sea leyenda o no ese suicidio, el áspid ha sido siempre un símbolo muy importante en la cultura egipcia. El Bajo Egipto (las tierras al norte del país, en el Delta del Nilo) se representaban con el símbolo de la cobra egipcia, que a su vez representaba el signo de la diosa Uadyet. Alejandría, precisamente, formaba parte de éste Bajo Egipto. Un detalle más, el áspid es conocido como el Ojo de Ra.

La teoría de Martinez va más allá aún. No sólo murió bajo un símbolo de su cultura, está convencida de que tras su muerte y la de su amado Marco Antonio, hay también todo un ritual de dos importantes dioses egipcios: Isis y Osiris. Además de que la propia reina ya era vista como Isis, y se representaba como tal, como ya he contado.

A grandes rasgos, el mito de estos dos dioses se resume con facilidad, siendo uno de los más importantes en la religión egipcia. Isis y Osiris eran hermanos, y a su vez esposos. Eran hijos del Cielo (Geb) y la Tierra (Nut), como sus también hermanos, Set y Neftis, esposos también entre ellos. La historia del mito, cuenta la rivalidad entre los dos hermanos varones, Set y Osiris, que acabó con la muerte del segundo a manos del primero. Osiris, acabó descuartizado y repartido por catorce zonas de Egipto. Su hermana y esposa, buscó desesperada los pedazos de su esposo, y tras recogerlos todos, usando su magia, logró unirlos, consiguiendo además concevir a su futuro hijo Horus, que lucharía más adelante con su propio tío Set. El caso, es que Osiris, quedó para siempre en el mundo de los muertos, siendo el encargado de decidir sobre el paso del difunto al otro lado, tras ser juzgado por sus actos en vida.

Precisamente este culto, es lo que le ha llevado a pensar dónde podía estar localizada la tumba de la reina. Desde tiempos remotos, existe un templo en un lugar conocido con el nombre de  Taposiris Magna, cerca de Alejandría. Curiosamente esta ubicación fue uno de los lugares donde desde tiempos inmemorables hubo un culto a Osiris e Isis, dado que en su ubicación, la leyenda cuenta que fue uno de los lugares donde Isis localizó uno de los pedazos de su esposo, concretamente la columna vertebral. Este lugar fuepor ello además nomo del Bajo Egipto, siendo también llamado por los griegos Busiris y siendo la capital de nomo IX. Los egipcios la conocen por el nombre de Per Usir, cuya traducción es “La morada de Osiris”, Dyedu. Hoy en día, los árabes la llaman Abusir.

Y tras presentar todos estos datos, logró convencer en 2005 a las personas encargadas de dar permisos para excavaciones en la zona. Y desde ese año, y en campañas sucesivas, ha ido dando pequeños pasos, y sacando de la arena del desierto sus secretos. Y lo que se convirtió en una lucha por defender a la última reina de Egipto, ahora es una aventura extraordinaria en busca de localizar el lugar donde debe morar en sepulcrar silencio por toda la eternidad, su última soberana.

Taposiris Magna, fue estudiada por primera vez en 1935 por el viajero británico Anthony de Cosson, que nombró a este lugar, como el monumento más magnífico al norte de las Pirámides dejado por la Antigüedad. Desde entonces, el yacimiento prácticamente no se ha tocado. En 1905, Evaristo Breccia, arqueólogo italiano, excavó los cimientos del lugar localizando una pequeña basílica copta del siglo IV d.C. en el patio interior del recinto, que por lo demás, estaba completamente vacío. Además de la pequeña iglesia, localizó unos baños romanos. No fue hasta 1998, cuando un equipo húngaro dirigido por Gyözö Vörös encontró pruebas de que existía una estructura de columnas dentro del recinto que creyeron en ese momento era un templo dedicado a Isis.

Hasta 2004, no se pudo tener constancia de todos los datos de las sucesivas prospecciones. El templo había conocido tres identidades anteriores: un santuario ptolomaico, un fuerte romano y una iglesia copta. Uno de los objetos que logró encontrarse, fue el busto en granito negro que parecía ser una representación de la diosa Isis.

Busto localizado por el arqueólogo Vörös en 2004

Con la intervención de nuestra soñadora, en octubre de 2005, y su convicción de que estaba en el lugar correcto, comenzaron las excavaciones en busca de más datos que arrojaran algo más de luz de lo que hasta ahora se tenía de la zona.

Los hallazgos encontrados en años posteriores han ido marcando un paso lento a la excavación pero a la vez ha sido muy fructífero. Para empezar, lo averiguado ha podido cambiar los preconceptos sobre la arquitectura de los templos egipcios, lo que permitirá hacer un repaso a otros templos ya conocidos en un futuro. Kathleen Martínez está convencida de que la reina Cleopatra utilizó aquel templo y aquel enclave para ser enterrada junto a Marco Antonio como si de Osiris e Isis se trataran.

Hay que tener en cuenta que el enclave de Taposiris Magna, era en su tiempo, el templo más sagrado siendo construido por la dinastía griega de los Ptolomeos que gobernaron Egipto tras la muerte de Alejandro Magno. Está localizado en el límite de la ciudad, lo suficientemente lejos como para que los romanos que estaban en ese momento ya tomando el control de Alejandría con la muerte de su reina, no lo tuvieran demasiado en cuenta. Sabiendo que la propia reina pidió a Octavio en una carta antes de su muerte, ser enterrada junto a Marco Antonio, y que éste tuvo que ser traído hasta Alejandría tras su muerte, la teoría de Kathleen Martínez baraja, es que aquel lugar sencillamente estaba a las afueras, formaba parte de ese rito Osiris/Isis que la propia reina profesaba, y además está convencida de que si hasta ahora no se ha encontrado su tumba, es porque en el último momento se cambió la ubicación de ésta, siendo distinto el lugar al que el propio Octavio dio el permiso para su enterramiento tras su momificación, motivo por el cual, la historia perdió su pista impidiendo así también que pudieran ser profanados ambos cuerpos en su descanso eterno.

Con el Mediterraneo a la derecha y el lago Mareotis a la izquierda, Martínez está convencida de que la propia reina eligió ese lugar y esa ruta como su morada eterna, siendo un lugar estratégico  en los límites de la antigua ciudad, un lugar que la propia reina usó en vida para su culto.

Desde ese ya lejano 2005, se han ido destapando poco a poco más pedazos de historia de ese lugar. Los sondeos realizados desde ese año han destapado túneles que salvan los muros exteriores. El primer año de trabajo en la zona se saldó con la localización de un pozo y una serie de túneles y cámaras subterráneas.

En la temporada 2006-2007 un equipo egipcio-dominicano localizó tres pequeños depósitos en la esquina noroccidental de lo que parecía los restos de un templo osiríaco. El posible templo dedicado a Osiris quedó datado con el reinado de Ptolomeo IV, un siglo y medio antes que la propia Cleopatra. En 2007 se localizó el esqueleto de una embarazada muerta en el parto. Se han extraído y limpiado los huesos de un neonato que seguía aún en sus caderas. La madre tenía la mandíbula distendida, señal de agonía, y en la mano derecha sujetaba un pequeño busto en mármol blanco de Alejandro Magno. La mujer aún sigue siendo todo un misterio.

En mayo de 2010 se despejaba por completo  los restos del templo consagrado a Osiris, su orientación este-oeste ya lo indicaba. En el ángulo del extremo norte aparecían los restos de una capilla dedicada a Isis, y al sur, un foso rectangular, posiblemente un lago sagrado.

En seis años, se han recuperado más de mil objetos, de los cuales al menos 200 son muy significativos. Desde cerámica, pasando por joyas, monedas o cabezas de estatuas. De todos los objetos recuperados, bustos y monedas han aparecido con el rostro de la reina Cleopatra. Hay que tener en cuenta que en estos últimos cien años el único registro que poseemos de ella, es su caligrafía en un papiro donde se le concede a un ciudadano romano una exención fiscal, en el año 33 a.C.

Los trabajos se han centrado ahora mismo en un área que está intacta y en la que se ha encontrado un desnivel de treinta y cinco metros de profundidad excavado en la roca. La prospección se ha visto afectada al toparse con agua, por lo que va a ser necesario un  concienzudo y complicado trabajo extra para salvaguardar todo lo que pueda aparecer en la zona.

Han localizado además una enorme necrópolis en los extramuros, lo que indica que los súbditos de algún monarca quisieron ser enterrados allí. Y si eso es así, significa que quisieron ser enterrados junto a su tumba real.

¿Será este el lugar de descanso de la reina Cleopatra? ¿Logrará Kathleen Martínez, una abogada con vocación de arqueóloga, encontrarla? Si lograra algo así, sería el mayor descubrimiento en Egipto desde que Howard Carter sacara a la luz la tumba de Tutankhamon. Entraría a formar parte de la historia… Una amante de Egipto. Alguien que jamás puso un pie en el país de los faraones mientras investigaba aunque sabía todo lo que había de saber sobre su cultura. Alguien que empezó a buscar por devoción, y acabó sumergida en remover la arena del desierto realizando uno de sus sueños: excavar en un lugar donde, si todo apunta a corroborar sus teorías, yace el cuerpo de la última reina faraón de Egipto.

Alguien que logró mi sueño.

cleopatra

Busto de la Reina Cleopatra VII

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