El Rincón del Pensamiento

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Lo que un día fue… mañana volverá a ser


Puedes leer, buscar e informarte sobre el trabajo de un arqueólogo. Puedes haber leído sobre esos grandes descubridores de todos los tiempos que contemplaron por primera vez culturas que hoy forman parte de los libros de texto (Carter, Champollion, Mariette, Schliemann…) y sin los que a día de hoy, no podríamos contemplar sus hallazgos en todo el planeta. Puedes haber visitado museos de muchos rincones del planeta y contemplado piezas de increíble belleza de épocas remotas. Puedes haber memorizado épocas, faraones, reyes, emperadores y haber imaginado como serían sus hogares, sus palacios, o sus imperios.

Todos estos detalles, se pasan por la cabeza cuando contemplas un objeto prehistórico recuperado y conservado, quién lo hizo, cómo se hizo, para qué se hizo, dónde se hizo o por qué se hizo… Un arqueólogo es un periodista: uno que busca de verdad La Verdad. Que debe ser sincero con lo que descubre y mostrarlo tal cómo es, sin que su ideología, su política o la influencia de terceros pueda modificar esa verdad de un pasado, para un futuro.

Puedes estar toda la vida empapándote con cada momento de la Historia del Planeta, del antes del Hombre y de su camino a lo que hoy somos. Y todo lo que has leído o aprendido de repente deja de tener ningún sentido hasta que por primera vez, pones el pie en una excavación. Entonces comprendes que todo ese conocimiento se queda pequeño, y que las personas que están ahí, haciendo ese trabajo, son mucho más aún de lo que tan sólo suponías. Y que una cosa es imaginar como podría haber sido, el Mausoleo de Halicarnaso, el Faro de Alejandría o las murallas de Ilión. Y otra muy distinta, estar de pie en una prospección arqueológica donde se ha extraído pedazo a pedazo cada trozo de roca, cerámica, hueso además de un montón de arena para comprender un conjunto en un espacio de ahora, y ubicarlo en un espacio de hace siglos.

Nada puede compararse a tener la oportunidad de visitar un lugar donde los arqueólogos trabajan en ese mismo momento. En ese instante comprendes más aún, que la vida de unas personas hace siglos es importantísima y pueden dar información que a simple vista puede parecer poco importante por ser sencillamente gentes que en su día eran tan normales como cualquiera de nosotros en nuestra época.

Nunca pensé que tendría esa oportunidad, la de ver in situ una prospección arqueológica. Así que sin duda puedo decir que ha sido todo un privilegio.

La tardanza en publicar esta experiencia, se debe a que deseaba tener toda la información lo más completa posible y eso lleva su tiempo, además de la necesidad de que la propia excavación concluyera y a ser posible, se publicara.

Hoy día, casi con seguridad el futuro Hotel Boutique La Luna, se prepara para hacer del rincón elegido en el centro de Valencia, un futuro lugar en donde turistas de todo el mundo podrán alojarse en sus habitaciones y contemplar con respecto, a tiempo real el lugar que es hoy y a la vez el lugar que fue hace siglos. Y el destino, la casualidad o el universo ha dicho que lo que mañana será un hotel… hace siglos también tuvo esa misma función. Los viajeros del mañana, serán viajeros del pasado, tal y como lo fueron los viajeros de hace siglos.

La excavación realizada en ese lugar, permitió conocer varios niveles diferentes: En el nivel superior (más reciente) de principios del siglo XX, del que se han recuperado varias columnas de fundición que serán utilizadas de nuevo en el futuro edificio para deleite de los futuros visitantes del mismo. Una segundo nivel del siglo XIX bajo este primero, donde puede apreciarse una casa con varias estancias y un patio interior con pavimento empedrado de piedra de río, que era algo bastante común para el paso de los carruajes de caballos de la época. Bajo esta zona, un tercer nivel, apareció una vivienda del siglo XVII con habitaciones de suelo de baldosas típicas de la zona con hermosos colores y motivos, y por último bajo ésta y como cuarto nivel ya en época medieval, una casa de época islámica que me mantuvo en pie de los siglos XIV a XV, muy posiblemente con estancias cubiertas por alfombras y paredes con enlucido blanco, con un precioso jardín con varios árboles y un sistema de riego para el mismo.

Dejó aquí el blog de los dos arqueólogos de la excavación para aquellos que deseéis ver las imágenes tomadas de la zona a la espera de la publicación de todos los detalles encontrados (que espero poder leer… por no decir memorizar). Podéis visitarlo aquí. Si deseáis más información sobre ellos, podéis visitar también su revista digital en este otro link. Aprender de ellos es todo un lujo. A su lado, y como simple enamorada/estudiante freelance/autodidacta de Prehistoria, Historia Antigua, Arqueología y todos los campos que la rodean, uno se siente vacío de conocimiento y con una enorme necesidad de empaparse de cada detalle de conocimiento por su experiencia.

Curiosamente, al final casi de la excavación y en un rincón donde parecía clara la presencia de restos de hollín, salió a la luz lo que en un principio podría haber sido un simple horno. Quizás uno donde cocinar, o quizás donde crear bellas vasijas… al final y tras limpiarlo por completo, parece que descolocado en el tiempo, dio señales de ser una caldera de época cristiana (en un nivel intermedio entre la vivienda islámica y la vivienda del siglo XVII) que fue construida allí para dar calor a los visitantes de la fonda o posada a la que sus dueños pertenecía.

Así que la historia cierra el círculo de ésta manera…

cita: “La Prehistoria comparte con la Astronomía el privilegio poético y metafísico de dar al hombre una idea de su pequeñez, la primera en el tiempo y la segunda en el espacio”.


Los Huesos que Susurran Historias


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Olduvai Gorge o Oldupai Gorge (Tanzania)

Allá por 2006, fue presentado un proyecto muy ambicioso con el que científicos españoles en el campo de la arqueología esperaban poder encontrar en Tanzania, concretamente a la Gargata de Olduvai, las piezas que aún faltan de nuestro pasado.

La idea no sólo partía de forma científica, querían además que toda esta zona de África comprendiera que poseen un gigantesco tesoro. Que es uno de los más importantes del planeta, y que ya era hora de que el lugar que vio andar a los primeros humanos, fuera colocado en su lugar por algo más que los libros de texto. Y que su gente, sus moradores hoy día, tuvieran la oportunidad de participar en ello.

Reconstrucción de homínidos en Olduvai

Reconstrucción de homínidos en Olduvai

Así nació el Proyecto Olduvai, comenzando por conseguir fondos con la una idea clara de lo que se querían. Y así fue como llegaron a la zona un grupo de aventureros españoles, que con sus conocimientos, sus ganas y casi con lo puesto, han intentado sacar de la tierra, los restos de homínidos que forman parte de nosotros mismos hace millones de años.

En el parque Nacional de Ngorongoro, en Tanzania, se detuvo el tiempo hace millones de años. Hoy día, pastores masais habitan la zona, respetando por encima de todo su forma de vida, sus costumbres y su conexión con el entorno que les rodea. Igual que hiciera el género Homo, cuando caminaba erguido en aquella misma zona.

Una vez el grupo de españoles alcanzó el lugar, han luchado contra viento y marea para conseguir obtener más datos del sitio que ya fuera pisado por la arqueóloga Mary Leakey en los años 40. Ella fue la pionera, junto con su marido, y posteriormente sus hijos, los que han buscando restos del paso de los antepasados del hombre, rellenando huecos que aún están esperando ser completados.

A día de hoy, el arqueólogo madrileño Manuel Dominguez-Rodrigo es el director del Proyecto Paleontológico y Paleoecológico en la Garganta. Llegó aquí casi con lo puesto, y con el dinero justo conseguido casi milagrosamente, y por desgracia a día de hoy, ha tenido que buscar la forma de excavar, y seguir adelante con los trabajos ya empezados casi sin ninguna ayuda.

Estación Científica construido con materiales totalmente ecológicos y sostenibles.

Estación Científica construido con materiales totalmente ecológicos y sostenibles.

El proyecto español en la Garganta de Olduvai tenía previsto no sólo excavar, sino además tratar de conseguir levantar un museo en la zona, fomentar el turismo, implicar a los habitantes de hoy día, los masais en el proyecto, crear una estación científica fija que permita a todo aquel que llegue a la zona poder trabajar in situ, y todo esto sin romper ecológicamente la zona.
En 2010, el proyecto comenzó a tener problemas. El escaso apoyo económico que recibían fue denegado, la estación de investigación ya construida en Olduvai se quedaba sin mantenimiento, todo lo que se había avanzado se quedaba en el aire, y tras casi dos años de trabajo continuo en el continente, el grupo de investigación veía como científicos americanos con más recursos optaban a arrebatarles todo aquello que tanto les había costado conseguir. Si no hacían algo, si no lo impedían su idea pasaría a otras manos, cuando habían sido fondos españoles y esfuerzo español en colaboración con el tanzano, el que había comenzado todo aquello.

Era increíble que la financiación de 300.000 euros volara y la Comunidad de Madrid, optará por girar la cabeza aludiendo la crisis del país, cuando todos sabemos el derroche en absurdeces que se hacen. Nadie discute las necesidades del país, pero si las ayudas a la ciencia en general, sean del tipo que sean, se deniegan… ¿a dónde iremos a parar?
Llevamos siglos viendo como científicos españoles descubridores de diferentes ramas, literalmente han tenido que salir del país, porque aquí nadie apoya sus causas. El retroceso y el avance queda en un rincón mientras se gasta dinero a mansalva en cosas que con absoluta seguridad son prescindibles.

De una forma u otra, si el proyecto se quería seguir manteniendo, se tuvo que buscar otro método, y de momento se ha conseguido. Y lo más gracioso, es que los que debieron apoyar, ahora aplauden aunque aún no demasiado alto.

Zona de excavación por parte de científicos españoles.

Zona de excavación por parte de científicos españoles.

La idea era demasiado buena para dejar que el boicot por parte de la Universidad de Rutgers, y las precarias condiciones de trabajo les echaran atrás. Saber más sobre de dónde venimos, puede con todo. Ya daba igual dormir en el duro suelo, soportar el racionamiento de agua que se ha de traer de fuera y por tanto, no se puede desperdiciar, las duchas cada dos días, comidas justas, la luz escasa dada por dos células fotovoltaicas que no dan más que para dos bombillas. Lo que sea por poder trabajar en la conocida ya como Cuna de la Humanidad. Todo un privilegio.

En 2010 se cumplieron 4 años de trabajos en la zona. Se trabajaban en cuatro yacimientos distintos. Se realizaban excavaciones y a la vez un estudio geológico. En total 16 españoles, cinco norteamericanos, y 20 tanzanos buscan huellas en la zona.
No ha sido hasta el 2012 cuando la Comunidad de Madrid se implicó de nuevo, dando cierto margen a mejorar en la zona. Previsiones de que esto podía cambiar, hizo que ahorraran al máximo, y menos mal porque tras ser aceptada la propuesta, Cristobal Montoro la denegó después, recibiendo apoyo de la Universidad Complutense, y del Museo Arqueológico de Madrid que sí parecían dispuestos a ayudar.

En julio de 2013, se puso en marcha de nuevo la expedición. Un equipo esta vez de 33 personas, 21 de las cuales son españolas han puesto su dinero para los billetes de avión y los permisos de excavación ahorrando así al máximo los 15.000 euros que han conseguido mantener y sólo con eso han de apañarse toda la campaña.

Se ha excavado en una zona nueva datada en 1,8 millones de años. A sólo 500 metros de donde excavó Mary Leakey se localizaron restos de Paranthropus boisei, y se localizaba otras partes de homínidos que han sido bautizadas como “Cascanueces” y que convivió con el Homo ergaster, nuestro antepasado más directo.

Desde 2006 a hoy, las cosas han cambiado poco. Los americanos, que hasta ahora no habían permitido a nadie excavar en la zona, han tenido que hacer hueco a los españoles de mala gana. La sede de los americanos se localiza exactamente donde Mary Leakey tenía su campamento y la guerra científica sigue abierta. Ellos cuentan con medios, los españoles más bien los justos. Mientras los americanos apoyan a los primeros humanos como carroñeros, los españoles tratan de encontrar pruebas de que

Craneo y mandíbula de un Zinjanthropus boisei , descubierto por Mary Leakey en 1959

Cráneo y mandíbula de un Zinjanthropus boisei , descubierto por Mary Leakey en 1959

cazaban, y para ello han intentado poner pruebas con los hallazgos por lo que el Homo rudolfensis, cazaba piezas de hasta mil kilos y que un evolucionado Homo ergaster incluso conseguía piezas mayores. El español, opta por plantar la investigación de cero, y hacerlo a gran escala, no como plantean los americanos, en pequeños trozos y sobre lo que ya tienen como verdadero.

Fue en 2010 cuando se abrió el portal de internet sobre el Proyecto Olduvai, que en ese momento se hizo sólo en ese idioma aunque la idea surgió en España, porque en ese momento no había presupuesto para traducirlo. Triste pero cierto… A día de hoy el Proyecto por fin está en ambos idiomas (http://www.civesmundi.es/olduvai/) siendo el español, el principal idioma, como siempre debió ser.

Se creó además un Instituto de Evolución en África (IDEA) proyecto también español en la zona, al que más tarde se unió el director del Museo Arqueológico de Madrid.

Dado que el dinero puesto desde entonces ha salido literalmente del bolsillo de cada arqueólogo, en la campaña 2013-2014 se han tenido que buscar otras formas de financiación. Para empezar se han planteado cursos, que aún siendo caros, van a poder echar una mano a éste proyecto. La propia web del proyecto a través de civesmundi la ONG

Manuel Dominguez y Enrique Baquenado excavando en Olduvai Gorge

Manuel Dominguez-Rodrigo y Enrique Baquenado excavando en Olduvai Gorge

que lleva ayuda a regiones menos favorecidas del planeta, les ha ayudado a no dejar que el proyecto decaiga.

Alumnos estadounidenses financiaran al proyecto con los cursos que se impartirán, dado que el Ministerio de Hacienda español boicoteó la subvención que ya tenían preasignada. Se ha tenido que llegar a acuerdos con la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) para crear allí una escuela de campo destinada a sus alumnos. La universidad enviará a quince alumnos a cambio de 5.000 dólares, podrán excavar allí y conseguir créditos para dos asignaturas… algo que los españoles no verán, por supuesto.

El Ministerio de Hacienda dejó en la estacada a las universidades españolas… y también éste proyecto. Alumnos extranjeros aprenderán con profesores españoles en el lugar donde el hombre se puso en pie como hombre, en vez de hacerlo estudiantes españoles, que sería lo más lógico.

Se intentará volver a pedir dinero al Ministerio de Cultura, pero no esperan obtenerlo. Aunque se han publicado al menos cuarenta artículos importantísimos de todo lo que se ha descubierto en la zona.

El Proyecto Olduvai consiguió permiso para sacar reproducciones y originales de 200 piezas del Museo Nacional de Tanzania, donde se acumula todo lo descubierto hasta ahora en la Garganta de Olduvai. Muchas de esas piezas han sido encontradas por nuestros arqueólogos, y la forma que el país tanzano tiene de recompensarnos el esfuerzo que hemos puesto en el proyecto y en ellos, ahora es recompensando. Se ha creado una espléndida exposición para poder ser visitada por los ciudadanos de a pie, y que puede ser visitada desde febrero de 2014 hasta julio de 2014.

La exposición ha sido financiada entre el Arqueológico de Madrid y el Museo de la evolución Humana de Burgos, colaborando además el Instituto de Evolución en África (IDEA). Y justamente es el Museo Arqueológico Regional de Madrid, que se encuentra en Alcalá de Henares, quien muestra éste contenido de forma temporal dado que estará solamente hasta el 6 de Julio de 2014. Toda la exposición cuenta con recursos museográficos actualizados, y se han recreado réplicas en moldes y escáneres en 3D. Además cuenta con piezas originales de restos de útiles, así como de huesos de animales hoy ya extintos encontrados en la zona.

Restos de huesos de animales ya extintos, hasta ahora jamás expuestos en ningún museo, utensilios originales de piedra explicados para entender como estos antiguos moradores de la zona aprovechaban los recursos y el medio que les rodeaba. Una réplica de las famosas huellas de Laetoli, que hicieron que la casualidad nos diera hoy mucha información al respecto.

La llamada “Joya de la Corona” por los investigadores y científicos son los restos de un homínido datado hace 1,26 millones de años y que fue descubierto durante las excavaciones realizadas en Olduvai en 2010.

La entrada a la exposición es gratuita, y es una forma de acercarnos a los restos que los arqueólogos, paleontólogos, biólogos, geólogos, paleobotánicos, tafónomos, restauradores y químicos orgánicos a las órdenes de Dominguez-Rodrigo y Baquedano, han sacado con sus propias manos del lugar al que hoy se considera la Cuna de la Humanidad.

Si no quieres perdértela, aún hay tiempo. Se puede mirar más información en la web del propio Museo en este link. El museo abre todos los días de la semana salvo el lunes, y el domingo por la tarde. La Cuna de la Humanidad, está un poco más cerca para todos.

Cráneo de Homínido que preside la Exposición del Museo Regional de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henarés.

Cráneo de Homínido que preside la Exposición del Museo Regional de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares.


En busca de un misterio (2da parte)


Primera Parte

La historia de la búsqueda de un sueño…

Kathleen Martínez era abogada de profesión en Santo Domingo, la ciudad que la vio nacer. Y su historia quedaría aquí, de no ser por lo que justo a mí me llamó la atención. Ella, sí cumplió mi sueño.

Kathleen Martínez, en busca de la tumba de Cleopatra

Desde muy joven quedó prendada de la Historia de Egipto. Como devota de esta cultura, aprendió todo lo que pudo de ella mientras ejercía su profesión en un bufete de abogados. Así se ganaba la vida. Defendiendo la justicia. Y en su tiempo libre, absorbiendo toda la información de nuestro amado Egipto.

Según ella misma ha dicho en alguna entrevista que he leído, tenía un sueño, quería ser arqueóloga y buscar en las arenas del desierto en Egipto tesoros de esa maravillosa cultura. Pero sus familiares la convencieron de que era una locura, y de ahí que acabara estudiando abogacía, dejando su sueño faraónico como una afición.

Debido a una discusión con su propio padre, también profesor, sobre la reina Cleopatra de Egipto, entró en desacuerdo con él debido a comentarios tópicos respecto de la reina dado que la tachaba a su parecer de forma injusta y negativa.

Y a partir de aquí se propuso defenderla buscando pruebas. Así comenzó su búsqueda.

Leyó todo lo que pudo sobre ella. Tardó años en desarrollar una teoría sobre el lugar donde posiblemente Cleopatra y Marco Antonio podían estar enterrados. Y todo esto… lejos de Egipto. Comenzó a llamar a puertas, a exponer lo que había aprendido y no ha dejado en su empeño hasta lograr que el propio Dr. Zahi Hawass, secretario general del Consejo de Antigüedades egipcio, la permitiera buscar a la última reina del Antiguo Egipto. Corría ya por entonces el año 2005.

Prospección Arqueológica en Taposiris Magna

Estuvo convencida de que la búsqueda de los restos mortales de Cleopatra en su palacio bajo las aguas de Alejandría desde 1992 no servirían para encontrarla. Que no podía estar en un palacio, sino en un templo. Que si su elección para morir fue dejarse morder por una cobra egipcia, fue para comenzar con un ritual egipcio donde la cobra es un símbolo importantísimimo en esa cultura.

Precisamente esto me llamó muchísimo la atención. Sea leyenda o no ese suicidio, el áspid ha sido siempre un símbolo muy importante en la cultura egipcia. El Bajo Egipto (las tierras al norte del país, en el Delta del Nilo) se representaban con el símbolo de la cobra egipcia, que a su vez representaba el signo de la diosa Uadyet. Alejandría, precisamente, formaba parte de éste Bajo Egipto. Un detalle más, el áspid es conocido como el Ojo de Ra.

La teoría de Martinez va más allá aún. No sólo murió bajo un símbolo de su cultura, está convencida de que tras su muerte y la de su amado Marco Antonio, hay también todo un ritual de dos importantes dioses egipcios: Isis y Osiris. Además de que la propia reina ya era vista como Isis, y se representaba como tal, como ya he contado.

A grandes rasgos, el mito de estos dos dioses se resume con facilidad, siendo uno de los más importantes en la religión egipcia. Isis y Osiris eran hermanos, y a su vez esposos. Eran hijos del Cielo (Geb) y la Tierra (Nut), como sus también hermanos, Set y Neftis, esposos también entre ellos. La historia del mito, cuenta la rivalidad entre los dos hermanos varones, Set y Osiris, que acabó con la muerte del segundo a manos del primero. Osiris, acabó descuartizado y repartido por catorce zonas de Egipto. Su hermana y esposa, buscó desesperada los pedazos de su esposo, y tras recogerlos todos, usando su magia, logró unirlos, consiguiendo además concevir a su futuro hijo Horus, que lucharía más adelante con su propio tío Set. El caso, es que Osiris, quedó para siempre en el mundo de los muertos, siendo el encargado de decidir sobre el paso del difunto al otro lado, tras ser juzgado por sus actos en vida.

Precisamente este culto, es lo que le ha llevado a pensar dónde podía estar localizada la tumba de la reina. Desde tiempos remotos, existe un templo en un lugar conocido con el nombre de  Taposiris Magna, cerca de Alejandría. Curiosamente esta ubicación fue uno de los lugares donde desde tiempos inmemorables hubo un culto a Osiris e Isis, dado que en su ubicación, la leyenda cuenta que fue uno de los lugares donde Isis localizó uno de los pedazos de su esposo, concretamente la columna vertebral. Este lugar fuepor ello además nomo del Bajo Egipto, siendo también llamado por los griegos Busiris y siendo la capital de nomo IX. Los egipcios la conocen por el nombre de Per Usir, cuya traducción es “La morada de Osiris”, Dyedu. Hoy en día, los árabes la llaman Abusir.

Y tras presentar todos estos datos, logró convencer en 2005 a las personas encargadas de dar permisos para excavaciones en la zona. Y desde ese año, y en campañas sucesivas, ha ido dando pequeños pasos, y sacando de la arena del desierto sus secretos. Y lo que se convirtió en una lucha por defender a la última reina de Egipto, ahora es una aventura extraordinaria en busca de localizar el lugar donde debe morar en sepulcrar silencio por toda la eternidad, su última soberana.

Taposiris Magna, fue estudiada por primera vez en 1935 por el viajero británico Anthony de Cosson, que nombró a este lugar, como el monumento más magnífico al norte de las Pirámides dejado por la Antigüedad. Desde entonces, el yacimiento prácticamente no se ha tocado. En 1905, Evaristo Breccia, arqueólogo italiano, excavó los cimientos del lugar localizando una pequeña basílica copta del siglo IV d.C. en el patio interior del recinto, que por lo demás, estaba completamente vacío. Además de la pequeña iglesia, localizó unos baños romanos. No fue hasta 1998, cuando un equipo húngaro dirigido por Gyözö Vörös encontró pruebas de que existía una estructura de columnas dentro del recinto que creyeron en ese momento era un templo dedicado a Isis.

Hasta 2004, no se pudo tener constancia de todos los datos de las sucesivas prospecciones. El templo había conocido tres identidades anteriores: un santuario ptolomaico, un fuerte romano y una iglesia copta. Uno de los objetos que logró encontrarse, fue el busto en granito negro que parecía ser una representación de la diosa Isis.

Busto localizado por el arqueólogo Vörös en 2004

Con la intervención de nuestra soñadora, en octubre de 2005, y su convicción de que estaba en el lugar correcto, comenzaron las excavaciones en busca de más datos que arrojaran algo más de luz de lo que hasta ahora se tenía de la zona.

Los hallazgos encontrados en años posteriores han ido marcando un paso lento a la excavación pero a la vez ha sido muy fructífero. Para empezar, lo averiguado ha podido cambiar los preconceptos sobre la arquitectura de los templos egipcios, lo que permitirá hacer un repaso a otros templos ya conocidos en un futuro. Kathleen Martínez está convencida de que la reina Cleopatra utilizó aquel templo y aquel enclave para ser enterrada junto a Marco Antonio como si de Osiris e Isis se trataran.

Hay que tener en cuenta que el enclave de Taposiris Magna, era en su tiempo, el templo más sagrado siendo construido por la dinastía griega de los Ptolomeos que gobernaron Egipto tras la muerte de Alejandro Magno. Está localizado en el límite de la ciudad, lo suficientemente lejos como para que los romanos que estaban en ese momento ya tomando el control de Alejandría con la muerte de su reina, no lo tuvieran demasiado en cuenta. Sabiendo que la propia reina pidió a Octavio en una carta antes de su muerte, ser enterrada junto a Marco Antonio, y que éste tuvo que ser traído hasta Alejandría tras su muerte, la teoría de Kathleen Martínez baraja, es que aquel lugar sencillamente estaba a las afueras, formaba parte de ese rito Osiris/Isis que la propia reina profesaba, y además está convencida de que si hasta ahora no se ha encontrado su tumba, es porque en el último momento se cambió la ubicación de ésta, siendo distinto el lugar al que el propio Octavio dio el permiso para su enterramiento tras su momificación, motivo por el cual, la historia perdió su pista impidiendo así también que pudieran ser profanados ambos cuerpos en su descanso eterno.

Con el Mediterraneo a la derecha y el lago Mareotis a la izquierda, Martínez está convencida de que la propia reina eligió ese lugar y esa ruta como su morada eterna, siendo un lugar estratégico  en los límites de la antigua ciudad, un lugar que la propia reina usó en vida para su culto.

Desde ese ya lejano 2005, se han ido destapando poco a poco más pedazos de historia de ese lugar. Los sondeos realizados desde ese año han destapado túneles que salvan los muros exteriores. El primer año de trabajo en la zona se saldó con la localización de un pozo y una serie de túneles y cámaras subterráneas.

En la temporada 2006-2007 un equipo egipcio-dominicano localizó tres pequeños depósitos en la esquina noroccidental de lo que parecía los restos de un templo osiríaco. El posible templo dedicado a Osiris quedó datado con el reinado de Ptolomeo IV, un siglo y medio antes que la propia Cleopatra. En 2007 se localizó el esqueleto de una embarazada muerta en el parto. Se han extraído y limpiado los huesos de un neonato que seguía aún en sus caderas. La madre tenía la mandíbula distendida, señal de agonía, y en la mano derecha sujetaba un pequeño busto en mármol blanco de Alejandro Magno. La mujer aún sigue siendo todo un misterio.

En mayo de 2010 se despejaba por completo  los restos del templo consagrado a Osiris, su orientación este-oeste ya lo indicaba. En el ángulo del extremo norte aparecían los restos de una capilla dedicada a Isis, y al sur, un foso rectangular, posiblemente un lago sagrado.

En seis años, se han recuperado más de mil objetos, de los cuales al menos 200 son muy significativos. Desde cerámica, pasando por joyas, monedas o cabezas de estatuas. De todos los objetos recuperados, bustos y monedas han aparecido con el rostro de la reina Cleopatra. Hay que tener en cuenta que en estos últimos cien años el único registro que poseemos de ella, es su caligrafía en un papiro donde se le concede a un ciudadano romano una exención fiscal, en el año 33 a.C.

Los trabajos se han centrado ahora mismo en un área que está intacta y en la que se ha encontrado un desnivel de treinta y cinco metros de profundidad excavado en la roca. La prospección se ha visto afectada al toparse con agua, por lo que va a ser necesario un  concienzudo y complicado trabajo extra para salvaguardar todo lo que pueda aparecer en la zona.

Han localizado además una enorme necrópolis en los extramuros, lo que indica que los súbditos de algún monarca quisieron ser enterrados allí. Y si eso es así, significa que quisieron ser enterrados junto a su tumba real.

¿Será este el lugar de descanso de la reina Cleopatra? ¿Logrará Kathleen Martínez, una abogada con vocación de arqueóloga, encontrarla? Si lograra algo así, sería el mayor descubrimiento en Egipto desde que Howard Carter sacara a la luz la tumba de Tutankhamon. Entraría a formar parte de la historia… Una amante de Egipto. Alguien que jamás puso un pie en el país de los faraones mientras investigaba aunque sabía todo lo que había de saber sobre su cultura. Alguien que empezó a buscar por devoción, y acabó sumergida en remover la arena del desierto realizando uno de sus sueños: excavar en un lugar donde, si todo apunta a corroborar sus teorías, yace el cuerpo de la última reina faraón de Egipto.

Alguien que logró mi sueño.

cleopatra

Busto de la Reina Cleopatra VII


En busca de un misterio (1ra parte)


El Banquete de Cleopatra – Gérard de Lairesse

Son muchos los misterios de la historia que se mantienen hoy día como leyendas, esperando ser descubiertos. A pesar de la Era tecnológica en que vivimos, de los adelantos de todo tipo de materias y campos, hay cosas que permanecen a la espera de que alguien, con afán aventurero y  sabedor de buscar la verdad, lo encuentre.

Más allá de Indiana Jones o de Lara Croft, siempre he pensando cuando con paciencia me enseñaban en el colegio Historia Universal, que algún día, yo podría ser una de esas personas. O que si el destino hiciera que no fuera así, al menos participaría en un evento de tales características, aunque fuera desde detrás, en las sombras. La verdad es que me conformaba como verlo.

Durante años, he leído todo lo que ha caído en mis manos sobre esos grandes “doctores Jones” de la historia real. Nombres con Howard Carter, Champollion, Schliemann o Petrie por poner algunos ejemplos básicos de nombres que seguro a todos nos suenan. Todos ellos comenzaron con un sueño, lucharon por un objetivo y acabaron formando parte de la historia con sus descubrimientos.

Con el tiempo y la madurez… acabaron siendo para mí héroes en sus diferentes pedestales, y yo simplemente una ávida lectora de todas esas grandes historias. Y el tiempo, inexorable… sigue pasando.

Cleopatra- John William Waterhouse

Cleopatra- John William Waterhouse

Si cuento todo esto, es porque recientemente (cosa de hace varios meses ya, la verdad) y leyendo sobre una de las mujeres más importantes y enigmáticas de la historia de Egipto, llegó hasta mí un nombre. Pero todo a su tiempo. Comencemos por el principio que me llevó a este increíble encuentro.

Uno de esos misterios aún por desvelar precisamente, es la localización de la tumba de la archiconicida reina Cleopatra. Cuando mencionamos su nombre, seguro nos viene a la mente, Egipto, el cine, oro y lujo. También el amor, y la muerte. La verdad es que todo lo que rodea a la que sería la última Reina del Antiguo Egipto de la llamada dinastía Ptolomaica, es muchas veces leyenda. Pero toda leyenda ha sido historia en algún momento de alguna forma, de eso estoy completamente segura.

Por escritos antiguos, se sabe que Cleopatra VII fue una mujer con una gran cultura que llegó a aprender nueve idiomas, entre ellos el idioma egipcio de sus antepasados, además del griego, el hebrero, el sirio, el arameo y el latín entre otros. Fue instruida además en literatura, matemáticas, música, ciencias políticas, astronomía y medicina. Heredó el trono de Egipto cuando contaba con tan solo 18 años, junto a su hermano Ptolomeo XIII, de 12 años, que además era su esposo. Descendiente de reyes griegos (recordemos que su dinastía fue arrancada por uno de los generales de Alejandro Magno, Ptolomeo I Soter), subía al trono de Egipto, el país que la vio nacer, y acabó conviritiéndose en su reina, y lo hizo como mujer algo que en la historia de Egipto se pueden contar con los dedos de la mano. Según el historiador Plutarco, la reina era refinada y de modales dulces, además de poseer una sugerente voz que la hacia muy seductora.

La época que le tocó vivir a Cleopatra no fue precisamente fácil. Su padre, como rey no había sido precisamente querido dados los sobornos que se sabía obtenía de la entonces poderosa Roma. Para colmo, el país pasaba hambruna, y siempre estaba subyugado a la presencia de Roma que tenía clara visión en conquistar sus tierras por algo más que por su oro. Así que desde que se sentó en el trono, tuvo algo muy claro, sabía que políticamente debía negociar con Roma. Los dirigentes extranjeros solían adoptar las divinidades autóctonas, y Egipto no fue una diferencia. De ahí que en época de esta reina, se tuviera una religión mitad griega, mitad egipcia que ella fomentó aún más. El culto a Serapis, era uno de ellos. Dios mitad griego mitad egipcio y creado para unir ambas culturas, dado que es una mezcla entre Osiris y Apis (la forma del dios Osiris al morir, un buey). El caso, es que Cleopatra intentó por todos los medios, ser identificada como Isis.

En tiempos de Cleopatra, el culto a la diosa Isis llevaba siglos expandiéndose por el Mediterraneo. De ahí que la propia reina intentara ser vinculada a ella, y ser representada como diosa madre universal. Sus excarceos con Roma la llevaron, según los textos históricos romanos, a embelesar primero a César buscando impedir que Roma conquistara Egipto, y con quien tuvo un hijo (Cesarión), y después se enamoró del triunviro Marco Antonio (general y amigo del propio César), con quien tuvo tres vástagos más.

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Cleopatra y César – Jean-León Gérôme

Gracias a su unión a Marco Antonio, y que éste recuperó para Egipto, varios territorios además de poner a sus hijos en el trono, su país se engrandecía y Roma tenía que impedirlo.

Por todos seguro es conocido, como acabó la reina. Cuando fue hecha prisionera por Octavio (cuñado de Marco Antonio, al que odiaba por repudiar éste a su hermana con la que se había visto obligado a casarse, y tras vencerle en batalla) y viendo que el final que la esperaba era entrevistarse con un hombre frío y calculador al que no podría seducir, sólo podía verse  así misma como esclava en el reino de sus ancestros del que había sido soberana y que había llegado a engrandecer y ser tenido en cuenta como lo hicieran los faraones antepasados. Ahora su amado Egipto no era más que una provincia romana más, y su amado Marco Antonio había muerto, así que Cleopatra eligió morir y decidió suicidarse.

Hay varias versiones al respecto, una de ellas habla de la picadura de una cobra egipcia (áspid) que ordenó esconder en el interior  de un cesto de frutas que pidió traer a sus criadas. Otras versiones hablan de que sencillamente se suicidó al saber que Marco Antonio también se había quitado la vida arrojándose sobre su propia espada cuando le informaron falsamente de la muerte de ella. La verdad realmente es desconocida. Mi opinión siempre ha sido que todo en éste aspecto tiene pinta de leyenda. Como reina de Egipto, como portadora de su cultura, de sus costumbres, un suicidio era algo muy poco propio en un egipcio. Todo egipcio veía la muerte como el paso al más allá. Sólo hay que ver sus tumbas, sus cultos, para comprender como pensaban. Un suicidio, era condenarse a no poder pasar el jucio de Osiris, el dios de los muertos, y quedar condenado y perdido por toda la eternidad. Aunque cierto es, que sí se usaba como castigo, y que siglos antes que Cleopatra, Nitocris, reina como ella del país de los faraones, cerró el periódo del Imperio Antiguo con su propia muerte. Aún así, mi opinión es que la asesinaron.

De todas estas leyendas (con su posible o no transfondo de verdad) lo que sí se sabe es que la reina pidió ser enterrada junto a Marco Antonio y que así se hizo en el año 30 a. C.  cuando tenía 39 años. El lugar… todo un misterio.

Fue Napoleón en 1801, el primero que ordenó excavar a 50 kilómetros al este de Alejandría, en Burg al Arab, buscando los restos de la reina. Pero nada de lo encontrado allí lo guió a su última morada.

Desde 1996, arqueólogos submarinos han trabajado en el sitio donde descansa ahora su palacio, bajo el agua, frente a las costas egipcias del Mediterráneo, en la majestuosa ciudad de Alejandría.

Alejandría, la ciudad fundada en el 331 a.C. por el propio Alejandro Magno, ha sido el lugar donde la última reina de Egipto vivió y desde donde reinó como tal. La Alejandría de tiempos de la última reina, era una ciudad magnífica, con su faro de 130 metros de altura y su maravillosa Biblioteca de casi medio millón de papiros y que dependiendo de qué versión se lea, el propio César fue el culpable de su destrucción. Principal centro cultural y comercial del mediterráneo. Con una población multicultural de 350.000 habitantes…

El caso es que desde 1996, se piensa que el barrio real, los templos, palacios y jardines que se ubicaban en el puerto del sector de la ciudad fueron destruidos por una serie de terremotos, y los arqueólogos han localizado cada ubicación bajo el agua prácticamente intactas. Todo lo que la propia Cleopatra había visto con sus propios ojos. Los lugares por los que caminó, los lugares en los que rindió culto. Los pasillos del palacio donde amó, ordenó matar, e incluso veneró a los antiguos faraones que ahora la otorgaban su puesto al mando de un Egipto que parecía condenado como ella. Allí abajo, en las profundidades, está parte de su historia. Parte de su vida. Pero no está todo. Lo que aún no se ha localizado, es su lugar de descanso eterno.

Y en esta parte de la historia, es donde aparece el nombre de una mujer que busca precisamente a esta otra histórica mujer y del que he intentado empaparme, con toda la dificultad que ello conlleva.

Como Cleopatra, esta es la historia de alguien que con un rumbo que parecía marcado y un destino que soñaba, acabó dando un giro a su vida para alcanzar un sueño. Uno con el que por mi parte, se siento muy identificada.

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Cartucho Real con el nombre de Cleopatra VII


Can You See Anything?


Howard Carter

Howard Carter

Yes, wonderful things.

Esta fue la respuesta que dio Howard Carter, a sus compañeros de excavación el día que localizaron la tumba de faraón Tutankhamón en el Valle de los Reyes, tras lograr alcanzar el fondo de ésta y poder echar un primer vistazo a un lugar que hasta ese momento no había sido pisado por el hombre durante 3270 años. O eso creyeron en un principio, dado que se descubrió que realmente sí había sido profanada por ladrones al poco de ser enterrado. Aunque ciertamente, su expoliación fue menor a cualquier otra tumba del Valle de los Reyes en Egipto y sus descubridores pudieron rescatar gran cantidad de material de su interior. Sobre todo del propio lugar donde descansaba el faraón que no había profanado anteriormente por nadie.

Si por algo siempre he admirado a éste inglés es porque, aunque hizo uno de los descubrimientos más importantes del siglo XIX en Egipto, cuando ya se creía que no había nada que sacar de allí, lo hizo siguiendo un camino bastante poco común. No era un experto. Al menos no cuando llegó a Egipto con 17 años. Lo que se le daba maravillosamente bien al futuro descubridor de la tumba del rey niño, era dibujar. Su don le llegó heredado, y cuando se vio que tenía talento, se le envió al país de los faraones para precisamente dibujar todo aquello que otros arqueólogos de renombre sacaban de sus excavaciones. Así fue como Howard Carter se enamoró de aquella profesión. Cómo aprendió de otros de forma autodidacta, y como un día, le fue entregada la posibilidad de poder realizar sus propias excavaciones. Y fue respetado, aprendiendo en el terrero desde el momento en que pisó la tierra de los faraones.

Carter, Carnarvon, & Team Outside Tut's Tomb

Howard Carter, junto a Evelyn Herbert y Lord Carvarnon, así como el resto de ayudantes de Carter en el descubrimiento de la tumba de Tutankamon

De dibujar lo que otros sacaban de las arenas del desierto como Flinders Petrie, o Auguste Mariette, pasó a saber restaurar aquellas maravillas de la historia. Aprendió la lengua de los faraones de un lingüista como Alan Gardiner, toda una eminencia de la época, que estuvo presente en su descubrimiento años después. Y aprendiendo de ellos pasó a ser  inspector de Antigüedades. Cuando consiguió ese puesto, un noble también inglés puso sus miras en su trabajo, y decidió financiar la posibilidad de seguir sacando del suelo tebano, la riqueza que un día los faraones enterraron bajo su arena.

Un 4 de Noviembre de 1922 Carter lograba localizar la tumba de un faraón que hasta ahora, era prácticamente desconocido y todo un misterio. Junto a él, Lord Carnarvon y su hija Evelyn Herbert, inseparables en esta búsqueda lograron alcanzar la cámara funeraria del faraón totalmente intacta y abrirla al mundo el 16 de febrero del 1923, tras una limpieza absoluta antes de la zona, así como catalogación como jamás se había hecho hasta ahora de una tumba faraónica.

Howard carter y Evelyn Herbert en la tumba del rey Tutankamon

Siempre he tenido precisamente esto en mente. Desde que descubrí que había personas que habían podido llegar a ver no sólo sitios ocultos maravillosos, sino hacer posible desvelar misterios del pasado, buscando en su presente, para pisar por primera vez ciudades enterradas, asentamientos antiguos, o tumbas, como es este caso por primera vez en siglos. Y sin necesidad de tener que haber aprendido una carrera para alcanzarlo. Porque precisamente Howard Carter, con sólo 17 años, sólo sabía dibujar. Ciertamente muy bien, está claro. Pero todo lo que aconteció después se lo ganó a pulso aprendiendo de forma autodidacta. Y no sólo él, también Evelyn Herbert que como mujer, estar ahí ya era un triunfo. Un dibujante con un don especial para plasmar en papel aquello que veían sus ojos. Y dibujante que acabó teniendo el respeto de todo aquel que se preciara en la época de ser arqueólogo. Y que hoy en día, es recordado como tal.

Y descubrir cosas maravillosas… Completar esa línea en la historia antigua que aún queda por rellenar. Porque no todo está descubierto. Carter demostró a la gente de su época que ya no daba nada por lo que pudiera sacarse del Valle de Los Reyes, que aún había mucho que aprender de Egipto.

A día de hoy, aún hay muchos espacios en blanco de su historia. Y como una vez alguien me dijo: “Egipto dejará de ser un misterio el día que se haya extraído toda la arena que la cubre. Es cosa de una buena escoba”. Y arena tiene mucha.

Aprovecho para recomendar el nuevo libro (bueno, no tan nuevo, se publicó en 2012) de otro de mis autores favoritos en estos menesteres. He leído todo lo que ha escrito desde que comenzara su carrera. Amante incondicional de Egipto, su último libro, por primera vez, se centra en contar en formato novela (algo que hasta ahora con sus libros sobre Egipto no ha ocurrido nunca) precisamente lo que Howard Carter descubrió en 1922. La tumba de Tutankhamón. Nacho Ares, su autor, nos lleva a la época en que Carter echa ese primer vistazo al otro lado de un muro blanco un 26 de noviembre de 1922. Su preámbulo te traslada justo a ese momento, en el que hace un agujero en él, y mira lo que durante siglos lleva escondido al otro lado. Así se hizo historia, y así comienza su relato.

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