El Rincón del Pensamiento

Entradas etiquetadas como “Nacho Ares

La Hija del Sol


 

Creo que no hay etapa más enigmática, ambiciosa y única que la época del faraón Akhenatón. Todo lo que tiene que ver con él es muchas veces pura hipótesis.

El que fuera llamado el Faraón Hereje, lo fue por algo. Su oposición a todo aquello en lo que en su época era la verdad, le llevó a acabar en el olvido. El poder de Amón era demasiado grande y demasiado poderoso. Tratar de cambiar todo lo que tenía que ver en torno a él, debió ser algo titánico.

Ambientada en Egipto del 1350 a.C. Nacho Ares nos traslada en su nuevo libro a ver aquella época desde los ojos del que intentó quitarle los privilegios al clero de Amón para dárselo al culto de Aton, el dios Sol creando incluso una nueva capital para tal efecto.

La plaga, la avaricia, las conjuras y el clero llevado por las ansias de poder, llevaba al límite a la ciudad de Uaset, la capital del imperio egipcio entonces.

El faraón Akhenatón al subir al trono, dio un vuelvo a todo lo hasta ahora conocido. Y lo hizo desde los consejos y la mano de una mujer, su hermana Isis.

No sé que me gustó más, si ver en cada pasaje de cada capítulo y cada párrafo esa descripción de un Egipto vivo, con sus templos, sus vestimentas, sus personajes, (conocidos o inventados para la ocasión) sus monumentos… o que tras la figura del poderoso Akhenatón, estuvieran los consejos de su hermana Isis, lo que le llevó a hacer lo que hizo hasta el límite.

Un maravilloso escenario con una maravillosa visión de aquello que en mi imaginación puedo ver gracias a como Nacho Ares relata con delicadeza y maestría en un campo que le maravilla tanto como a mi.

Gracias por un libro más.

Anuncios

Los Faraones también sueñan


Por fin la espera ha acabado…

Hay ciertos autores que forman parte de mi ranking de sí o sí. Ya en otra entrada os comenté mi “adoración” a todo lo que escribe Javier Sierra. (Aquí os incluyo el link)

Pues bien… Oficialmente hoy (bueno, en realidad la fecha de salida fue anteayer) salía a la venta un libro nuevo de otro de mis autores fetiche. Y sí, digo fetiche porque igual que me ocurre con Javier Sierra, con éste otro autor me ocurre lo mismo. Todo lo que escribe: cae.

Como apasionada del Antiguo Egipto, he leído mucho al respecto. Así que conozco a Nacho Ares y su trabajo prácticamente desde la misma época en la que colaboraba con el propio Javier Sierra en revistas con temas precisamente sobre este mundo. Y de esa forma, empezando por artículos, caí en la lectura del que creía era su primer libro.

El Guardián de las Pirámides por Nacho Ares

El Guardián de las Pirámides por Nacho Ares

Si tuviera que aconsejar empezar por algún trabajo de él, justamente os recomendaría el primero que leí yo misma: “El Guardián de las Pirámides”. Lo publicó en 2001, y fue tal el amor a ese libro, su explicación, su guía en primera persona por lugares de Egipto que ni siquiera he visto, que sin dudarlo, compré todo lo anterior, que era bastante, la verdad. Y desde entonces sus trabajos JAMÁS me han decepcionado.

Sus libros anteriores, al igual que éste, lanzan al lector ya sea conocedor amateur o profesional de Egipto, a descubrir su visión de todo lo que una cultura como la faraónica puede mostrarte. Títulos como: “Egipto Oculto”, “Egipto Insólito”, “El valle de las Momias de Oro”, “Un viaje iniciático por los templos sagrados del Antiguo Egipto”, “Tutankhamón el último hijo del Sol” forman parte ya de esos libros que te han mostrado caras de Egipto que hasta ahora, estaban ahí, esperando ser descubiertas.

Tras colaborar con Iker Jimenez en la publicación de dos tomos con título “La Historia Perdida”, títulos también muy recomendados sobre misterios que se quedaron en los anales de la Historia, en 2004 publicó la que a mi juicio sería la obra que le terminaría de catapultar como autor de temas sobre Egipto y sus misterios.

Con el “Enigma de La Gran Pirámide”, contaba todo aquello que alguien como yo, quería saber sobre las investigaciones que se habían hecho in situ en este monumento en 2002, y quería saber mucho más sobre ello.

Un año después, publicaba una biografía sobre una de las mujeres en España con una historia tan fascinante como su mirada oculta tras su parche: “Éboli. Secretos de la vida de Ana de Mendoza”. Sin contar el libro en colaboración con Jimenez, en sí éste era el primero que dedicaba a una temática distinta a la habitual.

Un año después, en 2006, Egipto volvía con él a las librerías, su nueva obra llevaría por título “Egipto, Tierra de Faraones”, y en 2007 sacaba a la luz, un trabajo sobre arqueología con título “Arqueología de los Dioses” de nuevo con Egipto de fondo.

En 2009, y por primera vez (al menos que yo conozca), Nacho Ares optaba por escribir una novela. Con título “El Retrato”, te transporta de nuevo a la época de la Princesa de Éboli, y a la vida y aventuras de un espía inglés en la España de la época. Sencillamente increíble.

Portada

La tumba Perdida, de Nacho Ares

Tres años hemos tenido que esperar tras esta novela, para poder ver de nuevo algo de su puño y letra en las librerías. En 2012 publicaba “La Tumba Perdida”. Atrás quedaban los libros dedicados de forma minuciosa a sus propias investigaciones como periodista, siendo ésta la primera novela ambientada en su amor por Egipto.

Tras acabar de leer esta maravillosa novela con un Howard Carter como protagonista, recuerdo que me vi tentada a intentar contactar con él por medio de las redes sociales. Sólo tenia una pregunta tras una felicitación por haberme hecho disfrutar tan gratamente de este libro: “¿cuándo el próximo?”. Su respuesta fue simple: “Pronto. El nuevo libro ya está en la editorial”.

Y el próximo… es justo ahora para mi.

Hace unas semanas, dejaba entrever el primer capítulo. Normalmente no suelo leerlo dado que, en autores como él, acabas contando los días a la espera de poder seguir leyendo, pero es tan difícil resistirse… El capítulo no me decepcionó. Os invitó a leerlo en este link, y a ver si sois capaces de no echar a correr a la librería a buscar su libro completo antes de acabarlo.

Así que desde anteayer, sencillamente estoy atrapada de nuevo en el tiempo…

El Sueño de los Faraones, por Nacho Ares

El Sueño de los Faraones, por Nacho Ares


Can You See Anything?


Howard Carter

Howard Carter

Yes, wonderful things.

Esta fue la respuesta que dio Howard Carter, a sus compañeros de excavación el día que localizaron la tumba de faraón Tutankhamón en el Valle de los Reyes, tras lograr alcanzar el fondo de ésta y poder echar un primer vistazo a un lugar que hasta ese momento no había sido pisado por el hombre durante 3270 años. O eso creyeron en un principio, dado que se descubrió que realmente sí había sido profanada por ladrones al poco de ser enterrado. Aunque ciertamente, su expoliación fue menor a cualquier otra tumba del Valle de los Reyes en Egipto y sus descubridores pudieron rescatar gran cantidad de material de su interior. Sobre todo del propio lugar donde descansaba el faraón que no había profanado anteriormente por nadie.

Si por algo siempre he admirado a éste inglés es porque, aunque hizo uno de los descubrimientos más importantes del siglo XIX en Egipto, cuando ya se creía que no había nada que sacar de allí, lo hizo siguiendo un camino bastante poco común. No era un experto. Al menos no cuando llegó a Egipto con 17 años. Lo que se le daba maravillosamente bien al futuro descubridor de la tumba del rey niño, era dibujar. Su don le llegó heredado, y cuando se vio que tenía talento, se le envió al país de los faraones para precisamente dibujar todo aquello que otros arqueólogos de renombre sacaban de sus excavaciones. Así fue como Howard Carter se enamoró de aquella profesión. Cómo aprendió de otros de forma autodidacta, y como un día, le fue entregada la posibilidad de poder realizar sus propias excavaciones. Y fue respetado, aprendiendo en el terrero desde el momento en que pisó la tierra de los faraones.

Carter, Carnarvon, & Team Outside Tut's Tomb

Howard Carter, junto a Evelyn Herbert y Lord Carvarnon, así como el resto de ayudantes de Carter en el descubrimiento de la tumba de Tutankamon

De dibujar lo que otros sacaban de las arenas del desierto como Flinders Petrie, o Auguste Mariette, pasó a saber restaurar aquellas maravillas de la historia. Aprendió la lengua de los faraones de un lingüista como Alan Gardiner, toda una eminencia de la época, que estuvo presente en su descubrimiento años después. Y aprendiendo de ellos pasó a ser  inspector de Antigüedades. Cuando consiguió ese puesto, un noble también inglés puso sus miras en su trabajo, y decidió financiar la posibilidad de seguir sacando del suelo tebano, la riqueza que un día los faraones enterraron bajo su arena.

Un 4 de Noviembre de 1922 Carter lograba localizar la tumba de un faraón que hasta ahora, era prácticamente desconocido y todo un misterio. Junto a él, Lord Carnarvon y su hija Evelyn Herbert, inseparables en esta búsqueda lograron alcanzar la cámara funeraria del faraón totalmente intacta y abrirla al mundo el 16 de febrero del 1923, tras una limpieza absoluta antes de la zona, así como catalogación como jamás se había hecho hasta ahora de una tumba faraónica.

Howard carter y Evelyn Herbert en la tumba del rey Tutankamon

Siempre he tenido precisamente esto en mente. Desde que descubrí que había personas que habían podido llegar a ver no sólo sitios ocultos maravillosos, sino hacer posible desvelar misterios del pasado, buscando en su presente, para pisar por primera vez ciudades enterradas, asentamientos antiguos, o tumbas, como es este caso por primera vez en siglos. Y sin necesidad de tener que haber aprendido una carrera para alcanzarlo. Porque precisamente Howard Carter, con sólo 17 años, sólo sabía dibujar. Ciertamente muy bien, está claro. Pero todo lo que aconteció después se lo ganó a pulso aprendiendo de forma autodidacta. Y no sólo él, también Evelyn Herbert que como mujer, estar ahí ya era un triunfo. Un dibujante con un don especial para plasmar en papel aquello que veían sus ojos. Y dibujante que acabó teniendo el respeto de todo aquel que se preciara en la época de ser arqueólogo. Y que hoy en día, es recordado como tal.

Y descubrir cosas maravillosas… Completar esa línea en la historia antigua que aún queda por rellenar. Porque no todo está descubierto. Carter demostró a la gente de su época que ya no daba nada por lo que pudiera sacarse del Valle de Los Reyes, que aún había mucho que aprender de Egipto.

A día de hoy, aún hay muchos espacios en blanco de su historia. Y como una vez alguien me dijo: “Egipto dejará de ser un misterio el día que se haya extraído toda la arena que la cubre. Es cosa de una buena escoba”. Y arena tiene mucha.

Aprovecho para recomendar el nuevo libro (bueno, no tan nuevo, se publicó en 2012) de otro de mis autores favoritos en estos menesteres. He leído todo lo que ha escrito desde que comenzara su carrera. Amante incondicional de Egipto, su último libro, por primera vez, se centra en contar en formato novela (algo que hasta ahora con sus libros sobre Egipto no ha ocurrido nunca) precisamente lo que Howard Carter descubrió en 1922. La tumba de Tutankhamón. Nacho Ares, su autor, nos lleva a la época en que Carter echa ese primer vistazo al otro lado de un muro blanco un 26 de noviembre de 1922. Su preámbulo te traslada justo a ese momento, en el que hace un agujero en él, y mira lo que durante siglos lleva escondido al otro lado. Así se hizo historia, y así comienza su relato.

b_110-111_Grand-Hotels-Egypt1