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Naledi


Portada de National Geographic - Mark Thiessen

Portada de National Geographic – Mark Thiessen

Creo que existe una idea romántica a todo lo que envuelve la arqueología. Y si lo creo es porque yo misma he sentido esa sensación frecuentemente. Ya sabéis, esa idea de descubrimiento de objetos, o restos arqueológicos que den la vuelta al mundo. O encontrar la localización de lugares perdidos en los anales del tiempo. O buscar, en modo Indiana Jones tesoros ocultos o salvar en modo Lara Croft pequeños rincones de historia antigua con la idea de que sean vistos por millones de personas en un museo. Todo ese marco es el que te empuja (al menos en mi caso) a saber más y más sobre las preguntas del tipo ¿quiénes somos? o ¿de dónde venimos?

Con el tiempo, también en mi caso, esas ideas románticas siguen ahí pero aprendes a controlarlas porque también aprendes con el tiempo que la arqueología y todas sus ramas de fácil, no tienen nada. Como ciencia que es, cambia y lo hace constantemente, como debe ser. Todo lo que tenemos, hasta ahora sobre nuestros ancestros, son hipótesis. Muchas de ellas marcadas en lógica pero hipótesis al fin y al cabo y por tanto jamás pueden ser dadas como verdades. Dogmatizar la ciencia es un error, un error que puede ser entendible por el mero hecho de ser humanos y tener la necesidad imperiosa de defender nuestras ideas, o nuestras teorías. Pero la historia ha demostrado una y otra vez que el fundamentalismo científico detiene en seco al científico y le impide avanzar.

La arqueología y la paleontología, sin duda alguna no son diferentes a otras ciencias. Creo que una cosa es la ciencia dedicada, por ejemplo, al estudio de una enfermedad y su cura, o el estudio del Universo y lo que hay más allá de lo que nuestros telescopios pueden ver. Cualquiera de estos dos ejemplos es una vista a un futuro, en el que los adelantos científicos en otras ciencias, sirven de ayuda y apoyo para conocer ese futuro. Pero el estudio del pasado, el saber qué ocurrió en un asentamiento, en una cueva con restos arqueológicos antiguos, es harina de otro costal. Aún así, se formulan hipótesis como en toda ciencia, y aun así hoy pueden ser evaluadas y pasar esas evaluaciones con lo que se sabe hasta ahora pero mañana… quizás eso puede cambiar y tener que replantearse el esquema por completo.

Un esquema gigantesco de un puzzle gigantesco.

Un rompecabezas en donde se debe de tener siempre la mente abierta a cambios. Pero esos cambios sólo pueden darse con datos en la mano, y eso no siempre es posible en el estudio del pasado, pero no por ello los hallazgos son menos importantes, ojo, simplemente hay que sopesarlos, y buscar la forma de dar sobre todo y por encima de todo, una datación. Que nadie quita el mérito a los hallazgos encontrado, sea dicho de paso.

Hoy en día, inevitablemente también, estamos sometidos a una presión mediática. En la era en la que las noticias vuelan por internet y lo que hoy es noticia, mañana deja de serlo es algo que antiguamente no pasaba. Si algo tenía tirón podía mantenerse en el ojo de la noticia durante meses, hoy… durante unas pocas horas.

Creo que justamente esto es lo que está pasando con la noticia que ha saltado a la palestra esta semana, respecto al descubrimiento que se ha hecho eco en todos los medios de comunicación. Conste y quede claro, que es mi humilde opinión desde la más absoluta ignorancia en comparación con la sabiduría que el equipo de investigadores de 43 instituciones distintas de todo el mundo ha presentado esta semana. Sea como fuere, no soy más que una simple amateur, loca por la arqueología y la historia antigua así como por los descubrimientos, que los que sí saben, encuentran oculto en nuestro planeta. El caso, es que la noticia que ha dado la vuelta al mundo, ha sido la información del estudio dada por este grupo de científicos que ha sacado a la luz (y por todo lo alto) el descubrimiento realizado en octubre de 2013 en una pequeña cámara de una cueva llamada “Rising Star” a unos cincuenta kilómetros al noroeste de Johannesburgo, en Sudáfrica. Esta cueva se ha localizado a casi cien metros de la entrada y a unos treinta metros de profundidad. Según los estudios de la zona, el lugar siempre ha estado a oscuras en el fondo de la cueva desde hace millones de años.

En el lugar se han localizado unas 1.510 piezas correspondientes al menos a 15 individuos, siendo la mayor acumulación de restos de una especie humana prehistórica en África. En el resto del mundo, tan sólo la Sima de los Huesos en Atapuerca, Burgos, del que se han sacado más de 5.000 piezas de 30 individuos distintos, le supera.

Los restos están ahí, es inamovible. El descubrimiento por la cantidad es muy importante. Pero falta algo, algo que al menos a mi, me han enseñado que es básico en esta ciencia antes de aventurarse a lanzar tan siquiera una hipótesis, y es su edad. Y me temo, que esto es muy importante. Aún así, está claro que el descubrimiento va a dar mucho que hablar y sin duda, con esa datación hecha, quizás tengamos que volver a replantear nuestros esquemas.

A vista de todos, la presentación de los fósiles al mundo sin dar una datación ni tan siquiera aproximada queda, al menos para mi, en mera especulación. Es cierto que el estudio realizado a todo lo encontrado en estos dos años es muy importante. Los paleontólogos han podido gracias a la ciencia de hoy en día saber que medía metro cincuenta y pesaba unos cincuenta kilos. Que tiene rasgos que sin duda parecen humanos. Que los huesos de la mano parecen indicar que podían utilizar herramientas. Y que los pies, con el dedo gordo alineado con los otros cuatro le hacía apto para caminar en ver de agarrarse a las ramas, por lo que parece ser que podría ser bípedo. Era poseedor de dientes incisivos pequeños y un cráneo redondo donde alojar un cerebro parecido al nuestro. Por otra parte, la curva de los dedos de las manos es apta para moverse aún por las ramas, el hombro y el tórax confirman que pasaban mucho más tiempo en los árboles que en el suelo. Con esa idea en la mezcla de estas dos evidencias, los científicos creen que por tanto, debe de ser una de las especies más antiguas del género humano. Para ello además, ponen sobre la mesa sus grandes molares, que son más propios de los Australopithecus que de los humanos en sí, igual que su pequeño cerebro. Su capacidad de 513 cm3 ciertamente supera el de cualquier Australopithecus, pero queda bastante por debajo de cualquier otra especie humana posterior.

Todos estos datos aportados por las evidencias físicas (los huesos en sí) son importantes, pero no suficientes. Queda la parte básica e incomprensible (a medias) de este descubrimiento, bautizado como Homo Naledi (“Naledi” quiere decir estrella en sesotho, una lengua local). Por que sí, ya tiene nombre, y se le ha incluido en un género, el homo… sin tener aún su datación aunque sea aproximada y teniendo en cuenta los datos que se han podido obtener de su morfología (masticación, locomoción y manipulación) y aunque posea detalles que lo harían encajar dentro del grupo Australopithecus. Y es que, todos los restos además de aparecer en una cueva oscura, no incluyen restos animales cerca, lo que facilitaría bastante su datación y lo que ha llegado a pensar que no lo tienen porque, fueron enterrados, algo que sí hacia el género homo y no lo hacían sus antecesores.

No quiero que todo esto se vea como una crítica al completo, porque no lo es, y menos viniendo de alguien que sea como fuere, es sólo una simple aficionada. Quiero insistir en que para avanzar en esta ciencia hay que descubrir, y sin duda alguna es un gran descubrimiento. Pero aportar o lanzar hipótesis al viento sin pruebas tales como una datación, es tirarse piedras al propio tejado. Creo, humildemente, que se han aventurado a soltar hipótesis, en vez de sencillamente mostrar datos, que es lo que tienen realmente mientras no sepan la edad de los fósiles.

Datar es lo más difícil que un arqueólogo o antropólogo puede hacer sin duda alguna, y no puede hacerse a la ligera. El hecho de localizar estos restos en una zona donde la datación se complica aún más por no existir restos de otras especies de animales o plantas, lo hace un reto mayor aún. Que los restos pueden acoplarse por tipo a uno su otros es lo que se ve, pero lo que no se ve, el pasado en sí, el momento, es lo más complicado. Pero sin duda, también lo más bonito, rellenar el puzzle.

Hoy día ya tiene nombre la rama de estudio que podría arrojar luz a toda esta amalgama de datos físicos: el estudio Tafonómico. La Tafonomía es una rama de la evolución humana. Con ella, arqueólogos y paleontólogos tratan de averiguar lo que pudo suceder en tiempos muy remotos desde el momento de la muerte de los seres vivos hasta que sus restos fósiles son desenterrados. Esta ciencia estudia pues como se formó el fósil que se ha localizado y cómo se ha formado todo un yacimiento. Al principio esta rama vista por alguien totalmente ciega como yo podría decirse que me parecía mágica, y siempre pondré el mismo ejemplo para entenderlo. Sólo hay que echarle un poco de imaginación.

Año 2115… Vamos a suponer que la Humanidad no se ha extinguido y el planeta aún nos acoge. Pero vamos a suponer también, que se ha producido algún tipo de holocausto que ha diezmado la población, nuestros recursos, y que hemos tenido que mantener nuestra historia mediante el boca a boca perdiéndose tras el holocausto mucha información sobre la historia que teníamos. Echemos de nuevo imaginación y pensemos que de los humanos que aún existen, se ha creado un grupo élite de científicos que tratan de esclarecer nuestra historia antigua (la de nuestro presente vaya). Y en una de las excavaciones que realizan, se topan con una estatua de mármol gigante de una persona, ataviada de forma extraña y que señala con su dedo hacia el horizonte… ¿Qué interpretaciones se pueden dar al respecto de algo así? Seguro que se nos pasan montones por la cabeza. Que se ajuste a la realidad que conocemos del ejemplo, es otra historia. El contexto en arqueología lo es todo. Y la datación y la tafonomía van cogidas de la mano. Este ejemplo es de lo más absurdo porque nuestra estatua ni siquiera es un resto biológico (como lo son los restos fósiles encontrados), pero sí sirve para entender que rellenar los huecos, de fácil no tiene nada. Es casi…Magia.

Espero que los estudios que se están haciendo y en los que España está incluida, con sus grandes expertos en la materia, desde el MNCN (Museo Nacional de Ciencias Naturales), así como los grandes expertos que trabajan en la Sima de los Huesos de Atapuerca, en Burgos, den a la luz los trozos del rompecabezas que nos faltan. Ellos con total seguridad dejaran a un lado todo lo que tenga que ver con adelantarse a la información mediática para centrarse en acercarse a las hipótesis que aclaren la situación en que se han encontrado. Interpretar qué pasó, como llegaron aquellos individuos a ese lugar sin evidencias depredatorias ni carroñeras, cómo murieron, quién acabó con sus vidas y cómo acabaron allí es todo un reto. Y estudiando cómo se creó el fósil encontrado, desde que ocupó ese espacio hasta el día en que se encontró, arrojará luz al cómo, cuando y por qué estaban allí.

Al “Homo Naledi” le queda una larga caminata a partir de ahora. Y aunque mi opinión diga que quizás se han adelantado demasiado a lanzar hipótesis sobre los restos estudiados hasta ahora, lo bueno de esta ciencia es que tarde o temprano, esa datación lo dirá todo.

Imágenes en HD de los restos de Naledi

Reportaje en la revista ELifeSciences Sobre Naledi

Reportaje de la Revista National Geographics


Lo que un día fue… mañana volverá a ser


Puedes leer, buscar e informarte sobre el trabajo de un arqueólogo. Puedes haber leído sobre esos grandes descubridores de todos los tiempos que contemplaron por primera vez culturas que hoy forman parte de los libros de texto (Carter, Champollion, Mariette, Schliemann…) y sin los que a día de hoy, no podríamos contemplar sus hallazgos en todo el planeta. Puedes haber visitado museos de muchos rincones del planeta y contemplado piezas de increíble belleza de épocas remotas. Puedes haber memorizado épocas, faraones, reyes, emperadores y haber imaginado como serían sus hogares, sus palacios, o sus imperios.

Todos estos detalles, se pasan por la cabeza cuando contemplas un objeto prehistórico recuperado y conservado, quién lo hizo, cómo se hizo, para qué se hizo, dónde se hizo o por qué se hizo… Un arqueólogo es un periodista: uno que busca de verdad La Verdad. Que debe ser sincero con lo que descubre y mostrarlo tal cómo es, sin que su ideología, su política o la influencia de terceros pueda modificar esa verdad de un pasado, para un futuro.

Puedes estar toda la vida empapándote con cada momento de la Historia del Planeta, del antes del Hombre y de su camino a lo que hoy somos. Y todo lo que has leído o aprendido de repente deja de tener ningún sentido hasta que por primera vez, pones el pie en una excavación. Entonces comprendes que todo ese conocimiento se queda pequeño, y que las personas que están ahí, haciendo ese trabajo, son mucho más aún de lo que tan sólo suponías. Y que una cosa es imaginar como podría haber sido, el Mausoleo de Halicarnaso, el Faro de Alejandría o las murallas de Ilión. Y otra muy distinta, estar de pie en una prospección arqueológica donde se ha extraído pedazo a pedazo cada trozo de roca, cerámica, hueso además de un montón de arena para comprender un conjunto en un espacio de ahora, y ubicarlo en un espacio de hace siglos.

Nada puede compararse a tener la oportunidad de visitar un lugar donde los arqueólogos trabajan en ese mismo momento. En ese instante comprendes más aún, que la vida de unas personas hace siglos es importantísima y pueden dar información que a simple vista puede parecer poco importante por ser sencillamente gentes que en su día eran tan normales como cualquiera de nosotros en nuestra época.

Nunca pensé que tendría esa oportunidad, la de ver in situ una prospección arqueológica. Así que sin duda puedo decir que ha sido todo un privilegio.

La tardanza en publicar esta experiencia, se debe a que deseaba tener toda la información lo más completa posible y eso lleva su tiempo, además de la necesidad de que la propia excavación concluyera y a ser posible, se publicara.

Hoy día, casi con seguridad el futuro Hotel Boutique La Luna, se prepara para hacer del rincón elegido en el centro de Valencia, un futuro lugar en donde turistas de todo el mundo podrán alojarse en sus habitaciones y contemplar con respecto, a tiempo real el lugar que es hoy y a la vez el lugar que fue hace siglos. Y el destino, la casualidad o el universo ha dicho que lo que mañana será un hotel… hace siglos también tuvo esa misma función. Los viajeros del mañana, serán viajeros del pasado, tal y como lo fueron los viajeros de hace siglos.

La excavación realizada en ese lugar, permitió conocer varios niveles diferentes: En el nivel superior (más reciente) de principios del siglo XX, del que se han recuperado varias columnas de fundición que serán utilizadas de nuevo en el futuro edificio para deleite de los futuros visitantes del mismo. Una segundo nivel del siglo XIX bajo este primero, donde puede apreciarse una casa con varias estancias y un patio interior con pavimento empedrado de piedra de río, que era algo bastante común para el paso de los carruajes de caballos de la época. Bajo esta zona, un tercer nivel, apareció una vivienda del siglo XVII con habitaciones de suelo de baldosas típicas de la zona con hermosos colores y motivos, y por último bajo ésta y como cuarto nivel ya en época medieval, una casa de época islámica que me mantuvo en pie de los siglos XIV a XV, muy posiblemente con estancias cubiertas por alfombras y paredes con enlucido blanco, con un precioso jardín con varios árboles y un sistema de riego para el mismo.

Dejó aquí el blog de los dos arqueólogos de la excavación para aquellos que deseéis ver las imágenes tomadas de la zona a la espera de la publicación de todos los detalles encontrados (que espero poder leer… por no decir memorizar). Podéis visitarlo aquí. Si deseáis más información sobre ellos, podéis visitar también su revista digital en este otro link. Aprender de ellos es todo un lujo. A su lado, y como simple enamorada/estudiante freelance/autodidacta de Prehistoria, Historia Antigua, Arqueología y todos los campos que la rodean, uno se siente vacío de conocimiento y con una enorme necesidad de empaparse de cada detalle de conocimiento por su experiencia.

Curiosamente, al final casi de la excavación y en un rincón donde parecía clara la presencia de restos de hollín, salió a la luz lo que en un principio podría haber sido un simple horno. Quizás uno donde cocinar, o quizás donde crear bellas vasijas… al final y tras limpiarlo por completo, parece que descolocado en el tiempo, dio señales de ser una caldera de época cristiana (en un nivel intermedio entre la vivienda islámica y la vivienda del siglo XVII) que fue construida allí para dar calor a los visitantes de la fonda o posada a la que sus dueños pertenecía.

Así que la historia cierra el círculo de ésta manera…

cita: “La Prehistoria comparte con la Astronomía el privilegio poético y metafísico de dar al hombre una idea de su pequeñez, la primera en el tiempo y la segunda en el espacio”.


Vivir bajo la montaña


POMPEII - The Last Day

El año 79 d.C fue un año bastante común que empezó su andadura en viernes, según el calendario juliano, que era el calendario oficial de la época. Comenzó siendo llamado “el del séptimo consulado de Augusto y Vespasiano”. El emperador Vespasiano y su hijo Tito ejercían juntos por séptima vez.

No fue hasta agosto de ese año, durante los días 24 y 25 de ese mes cuando la vida de cientos de personas cambió radicalmente. La vida se detuvo para ellos, y el tiempo quedó estático para nosotros.

El 24 de agosto, entre las 12.00 y las 13.00 h, los habitantes de Pompeya miraron hacia el monte Vesubio y vieron como un extraña nube tomaba forma amenazante.

Hoy en día, hay bastantes dudas sobre lo ocurrido. Gracias a las excavaciones de las tres ciudades arrasadas por la erupción del volcán (Estabia, Herculano y Pompeya), han salido a la luz detalles que marcan nuevas ideas al respecto.

No fue hasta 1738 y 1748, cuando Herculano y Pompeya respectivamente volvieron a ver la luz. El Rey Carlos III de España, promulgó las excavaciones en la zona localizando ambos yacimientos arqueológicos que hoy en día, son conocidos y visitados por miles de personas.

En enero de 2015, hemos sido capaces incluso de poder recuperar gracias a la tecnología de Rayos X, el contenido de cientos de papiros enrollados que fueron localizados entre los restos de Herculano, y que fueron descubiertos hace 260 años y de los que no se ha podido saber hasta ahora su contendido, debido a su extremada fragilidad.

Los papiros, forman parte de la única biblioteca del mundo clásico antigua, que ha llegado a nuestros días. La biblioteca, conocida como Villa de Los Papiros, fue localizada en Herculano a finales del siglo XVIII por Karl Jacob Weber que excavó en la zona y que hasta entonces había permanecido en silencio, esperando poder ser leída. Ahora se sabe, que el estilo de escritura del rollo analizado es similar al de otros papiros herculanos escritos por Philodemus, un filósofo epicúreo. Y se cree que quizás fue redactado en algún momento del segundo cuarto del siglo I a.C.

march44georgerodger Los trabajos arqueológicos en la zona han sido constantes desde que se descubriera. Sólo la Segunda Guerra Mundial, y los bombardeos en la zona detuvieron los trabajos (y también pusieron en riesgo los restos y posibles hallazgos) Tanto fue así, que el Vesubio volvió a activarse lanzando humo y ceniza durante la guerra, y nadie le tuvo en cuenta. Los avances tecnológicos posteriores han ido dando forma a muchos detalles nuevos.

Hoy se tiene claro, que tanto Pompeya como Herculano sufrieron terremotos previos a la gran erupción que arrasó ambas ciudades. Herculano fue mucho más afectada que Pompeya dada su mayor proximidad a la ladera del Vesubio. También se baraja la posibilidad de que la erupción se produjera en otoño, y no en verano, dados los restos de las semillas y frutas que quedaron sepultadas bajo mantos de ceniza y que son más típicas de meses entre el otoño e invierno. Hasta ahora la fecha que se tenía en cuenta es la dada por Plinio el Joven, que relata lo ocurrido en sus cartas sobre la erupción del Vesubio. Él fue testigo de primera mano, dado que escribió a Tácito sobre la muerte de su tío, Plinio el Viejo, en Pompeya. Precisamente el propio Plinio comentaba que días previos a la gran erupción hubo muchos temblores en la zona. Así que dado los datos obtenidos en la excavación, es posible que la traducción de sus cartas en la Edad Media, tuvieran errores.

También es un error pensar que todos sus habitantes murieron. En Pompeya se calcula que había entre 6.500 y 25.000 personas, mientras que en Herculano vivían unos 5.000 habitantes. Teniendo en cuenta los restos encontrados en ambas localizaciones, en Pompeya se han localizado unos 2.000 cadáveres, mientras que en Herculano unos 350. Muchas casas estaban vacías, y dentro se han localizado tesoros familiares. Esto indica, que dados los terremotos producidos en la zona, hubo mucha gente que optó por marcharse antes de la catástrofe, ya advertidos previamente dadas las erupciones anteriores, pero sobre todo por los graves terremotos anteriores.

Si se ha podido hacer recuento de los cuerpos, ha sido gracias a la ingeniosa idea de inyectar escayola en el vacío dejado por la muerte, creando moldes humanos que nos han permitido saber de ellos. Evidentemente, aquellos que prefirieron quedarse fueron literalmente arrasados. El Vesubio comenzó por lanzar por su cráter, humo, ceniza y piedra pómez. Las rocas en su caída hundieron techos y sepultaron a sus habitantes dentro. Aquellos que se libraron de las rocas, fueron asfixiados por los gases tóxicos, o carbonizados por el flujo de aire abrasador que avanzó hacia Herculano primero a 30 metros por segundo y a 400 grados de temperatura.

Pompeya, algo más alejada, recibió temperaturas menos ardientes pero la costra de ceniza volcánica debió de asfixiar a muchos de ellos. La hermosa villa quedó enterrada bajo más de veinte metros de ceniza. La misma columna que alcanzó 32 kilómetros de altura antes de caerles lentamente encima durante dos largos días.

La fascinación por las ciudades que un día el Vesubio arrasó es tal, que el magnate John Paul Getty reconstruyó en los años setenta uno de los edificios pompeyanos, reconstruidos a través de los planos originales de Weber, en su residencia de Malibú, en California.

Hoy día, la ciudad de Nápoles es la población con mayor cantidad de habitantes bajo el volcán. Aquel año 79 d.C, sus habitantes se libraron de la catástrofe que arrasaba a sus vecinas poblaciones debido a que el viento soplaban en dirección contraria. Desde 1994, no se ha producido ninguna erupción más, y la tecnología a día de hoy mantiene monitorizado cualquier movimiento sísmico en la zona, así como el estudio de los gases y el magma bajo él. Una de las visitas que mayor turismo trae a la zona, es precisamente el poder acceder a su cráter. Toda una excursión que te lleva a lo largo del lugar donde un día el fuego de su magma arrasó todo aquello por donde pasaba.

Vesubio

Foto tomada de Flickr, copyright © 2014 J.M. Barcia


Vencer la muerte (4ª parte)


(1ª Parte)   (2ª Parte)    (3ª Parte)

640px-The_phalanx_attacking_the_centre_in_the_battle_of_the_Hydaspes_by_Andre_Castaigne_(1898-1899)“Fue la más sangrienta de todas sus batallas. Una carnicería. El fin de toda razón. Ya no volveríamos a ser hombres”.

Una increíble estrategia en un terreno totalmente desconocido para Alejandro, le dio la victoria. Durante casi ocho horas de duración, y la pérdida de muchas vidas, ni siquiera la carga brutal con elefantes de guerra pudo con ellos. El impacto psicológico debió ser brutal al ver como aquellos animales se les echaban encima, y más teniendo en cuenta que el caballo y por tanto la caballería de Alejandro al completo, tienen pavor a estos animales por naturaleza. Hacer que los paquidermos acabaran huyendo de las falanges macedonias debió ser una tremenda lucha de fuerza, disciplina y habilidad. El ejercito de Poros sufrió doce mil muertos y cerca de nueve mil hombres fueron capturados. Tras aquella batalla, los oficiales de Alejandro se opusieron rotundamente a la intención de su general de seguir hacia el este. Llevaban ocho años de campaña desde que partieran de casa. Una semana después de aquella batalla, y a regañadientes, Alejandro ordenó el regreso hacia Babilonia.

“Su vida debió haber acabado en la India pero ahí entraríamos en el mito. En la vida real, Heracles murió envenenado por un error de su celosa esposa. Tras ofrecer sacrificios a los dioses por el término del largo viaje, Alejandro se despidió de Oriente y dirigió su ejército hacia el Oeste, cruzando el gran desierto de Gedrosia, buscando la ruta más corta de regreso a Babilonia. Hasta hoy no se sabe el número de soldados que cayó en ese desierto, fue el mayor error de su vida. Y cuando por fin volvió a entrar en Babilonia, después de seis años en el lejano Oriente, Alejandro volvió a sorprendernos a todos, casándose con dos princesas”

Con la muerte del Hefestion, Alejandro cambió. Según los síntomas que padeció debió morir debido a fiebre tifoidea, aunque nunca se llegó a saber con exactitud. Se dijo que Alejandro se volvió loco de dolor, entró en depresión, dejó de comer, beber y hablar, se afeitó la cabeza e hizo afeitar las crines de los caballos de su ejército, cancelando todo festejo y mandando matar a Glaucias, el médico que atendió a su amigo. Lo llevó de Ecbatana a Babilonia, siendo acompañado por el propio Alejandro, se celebraron juegos funerales en su memoria. Se le adoró como a un héroe divino, y aún se construía un monumento funerario en su honor, cuando el propio Alejandro enfermó.

“El 10 de junio, un mes antes de cumplir los 33 años, el gran corazón de Alejandro finalmente se rindió. Y como había prometido, se reunió con Hefestion. Pero a lo largo de su breve vida logró sin duda la mítica gloria de su antepasado Aquiles, y aún más.

Su sacrificio fue una muerte prematura. Pero al mantener su parte del trato, no puedo evitar pensar que también conquistó a la muerte. La culpabilidad de Olimpia en el asesinato de su padre es a mi parecer una probabilidad, pero para él fue una carga. Alejandro estaba demasiado enamorado de la gloria para robarla. Pero por su sangre y sólo por ella, era culpable.

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A las pocas horas, ya nos peleábamos como chacales por su cuerpo. Las guerras del mundo habían comenzado. Perduraron más o menos durante cuarenta años. Cassandro en Grecia, Crátero y Antigono en Asia Occidental, Seleuco y Perdicas en Oriente, yo mismo en Egipto, hasta que dividimos su imperio en cuatro partes. Cassandro demostró sus ansias de poder cuando siete años después ordenó la ejecución de Olimpia. Y antes de que pasaran doce años, consiguió destruir totalmente la estirpe de Alejandro al envenenar a Roxana y al hijo de trece años de Alejandro. El verdadero heredero del imperio.

Pero la verdad nunca es sencilla, aunque lo parezca. La verdad es… que le matamos. Con nuestro silencio: consentimos porque… ya no podíamos continuar. ¿Qué podíamos esperar del futuro si no ser descartados al final como Clito? Después de tantos años entregar lo conseguido a asiáticos a quienes despreciábamos, entre las razas, armonía… él hablaba de esas cosas, ¿pero no se trataba en realidad de una argucia para que le obedecieran? Yo jamás creí en su sueño, ni los demás. Esa es la verdad de su vida. Los soñadores cansan. Deben morir antes de que nos maten con sus condenados sueños… No, tacha eso último Cadmos, son desvaríos de un anciano… Escribirás: murió de fiebre y debilidad.

Pudo haber regresado a Babilonia y haber vivido allí con su familia. Habría muerto un gran triunfador, pero ese no era Alejandro. Toda su vida luchó tratando de librarse del miedo. Y a través de eso, únicamente de eso, se volvió libre. El hombre más libre que yo he conocido. Su tragedia fue la de su soledad e impaciencia con todos aquellos que no podían entenderle. Y sí, su deseo de reconciliar a griegos y bárbaros acabó en fracaso… Porque fue un fracaso. Su fracaso se alzó por encima de los éxitos de los demás”

Efectivamente la teoría más aceptada es que falleció de Malaria Trópica y no por el alcohol o por envenenamiento, dado que estuvo enfermo varios días, aunque trabajó todos ellos sin descanso. Mientras estaba en su lecho de muerte se le pidió saber quién debía sucederle, nunca sabremos si lo que realmente quiso decir fue “al más fuerte” o “Crátero”, dado que ambas palabras en griego eran muy parecidas y se pronunciaban casi igual. Menos de un año después de la muerte de Hefestion, el rey de reyes, el señor de Asia, unificador de Grecia, Faraón de Egipto y el conquistador del mundo no conocido paso a ser inmortal. Moría el hombre y nacía así la leyenda.

Pero lo que ocurrió tras su muerte, es todo un misterio. Uno que la arqueología aún trata de descubrir. Se sabe que viajó a Egipto, se sabe que también estuvo en Alejandría… igual que se sabe que la lucha entre sus generales fue encarnizada por dominar el imperio. Él lo unió y estabilizó… y ellos trajeron de nuevo la guerra. Alejandro estabilizó Grecia, liberó ciudades griegas en Asia Menor y derrocó al Imperio Persa conquistando Mesopotamia, Asia Central y los pueblos del Mar Negro. Liberó Egipto de la dominación persa y conquistó parte de la India, un lugar total y absolutamente desconocido para el hombre de entonces. Unió miles de culturas, impulsó el comercio instaurando el griego como idioma común mostrando al mundo su mundo, y a su mundo lo que había conocido. Su plan de futuro era construir miles de navíos y emprender campaña contra los pueblos de Occidente, lo que en aquella época era Cartago y los pueblos de la costa, desde Libia a España, y desde allí alcanzar Sicilia y Roma. Su deseo era crear una ruta comercial costera que llegara de Libia a las columnas de Hércules, en Gibraltar. Uniéndose a Fenicia, a Chipre y a Egipto tendría el mayor ejército jamás creado. Su sueño quedó allí, y tras su muerte quedó sólo su leyenda.

Curiosamente, siglos después, sería la propia Roma quién terminaría por gobernar el mundo que una vez uniera el gran Alejandro Magno.

“He vivido una larga vida Cadmos, pero la gloria y la memoria de los hombres siempre pertenecerá a aquellos que tienen grandes visiones. Y el más grande de todos es aquel… al que hoy llaman Alejandro Magno. El Alejandro más grande de todos”.

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Nota: El texto en cursiva incluido en esta entrada es extraído de la película de Oliver Stone “Alejandro Magno”. 


Vencer a la muerte (3ª parte)


(1ª Parte)        (2ª Parte)

“La campaña en el noroeste de convirtió en una dura guerra de guerrillas que se alargó casi tres años. Perseguimos a Dario hacia Bactria. Pero por poco no logramos capturarle. El gran rey Dario había sido traicionado por sus propios hombres. Honrando su cuerpo sin vida, Alejandro persiguió a esos comandantes hasta tierras desconocidas. Cruzando incluso el río Oxus hasta Sogdia. Combatimos contra ellos alcanzando las desconocidas estepas de escitas, donde sólo los héroes legendarios se habían adentrado. Los cartógrafos nos dijeron que estábamos en el punto donde Europa y Asia se encuentran. A decir verdad, estábamos perdidos. Allí Alejandro fundó su décima Alejandría, poblándola con veteranos, sus mujeres y cualquiera que se arriesgara a la vida fronteriza. Incapaz de aceptar la derrota bajo ninguna forma, Alejandro persistió en someter a cualquier tribu que se resistiera. Hasta el día en que recibió la cabeza del asesino de Dario. Para Alejandro no podía haber ningún pretendiente al trono de Asia. Que ahora incluía Sogdia y Bactria. Fue en ésta última donde Alejandro tomó una de sus decisiones más misteriosas”

Con veintinueve años, y tras lograr tomar el peñón Sogdiano, uno de sus líderes Oxiartes, le entrega a su bella hija en matrimonio. Roxana tenía 16 años y Alejandro la tomó por esposa. No era la primera mujer que tenía dado que Barsine, una noble persa con la que llegó incluso a tener un hijo llamado Heracles y que jamás subiría al trono, fue realmente la primera, aunque nunca la desposó mientras que Roxana sí fue la primera con la que decidió casarse, esperando que fuera ella la que le diera la descendencia que heredara su ahora enorme imperio. Aquello, dejaba claro que Alejandro tenía intención de que ambas culturas acabaran siendo una. Algo que no fue bien visto por los suyos, que sólo ansiaban regresar a Macedonia. Muchos de ellos se desposaron con mujeres persas, y una vez muerto el rey, las repudiaron.

“Y así, diez años después de que su madre insistiera en que desposara a una macedonia, el hombre más poderoso del mundo se casó con una joven sin ningún significado político. ¿Por qué? Algunos dicen que fue para aliarse con las tribus. Otros por el deseo de tener un heredero. Y otros dicen que Alejandro se enamoró de verdad. Aunque, ¿quién era realmente Roxana? Dudo que nadie viera más allá de los pozos de sus negros ojos”

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La campaña avanzaba, y con ello las ganas por parte del ejército del rey de volver a casa. Demasiado tiempo habían estado lejos de su patria, y aunque habían conocido la gloria, las riquezas y muchos habían perdido la vida, comenzaron a ver en Alejandro su necesidad de saber que había mucho más allá, hacia el este, esperando encontrar el mar en algún momento. Aquello comenzó a provocar desconfianza e intentos por parte de su círculo más cercano de convencerle de regresar al hogar. Y junto a ello, comenzaron las conjuras. Y la traición, la misma que mató a su padre, era algo que Alejandro no soportaba.

“La conjura perturbó profundamente a Alejandro. No sólo por la implicación de los jóvenes pajes que habían compartido su sueño, sin que, y en un sentido más intimo implicaba a Filotas, compañero suyo de la infancia y capitán de su guardia real. Ninguno de nosotros defendió a Filotas, porque por otra parte ninguno de nosotros compartía sus ideas. Y por supuesto nos repartimos todos su cargos y poderes entre nosotros. Antes de morir se le torturó para saber qué sabía su padre, Parmenio. Pero no conseguimos nada. ¿Qué podíamos hacer con Parmenio y sus veinte mil soldados que protegían nuestras líneas de abastecimiento? Eso era un asunto mucho más delicado. ¿Era inocente y no intervino en la conjura? ¿O había decidido actuar antes de que su edad mermara aún más su poder? Alejandro debía obrar por necesidad, y levantó el campamento antes de que pasaran cuatro horas desde las primeras acusaciones contra Filotas. Tres días cabalgaron sin cesar, tardaron Antígono y Clito en reunirse con Parmenio. Sus soldados aceptaron la acusación de culpabilidad contra Parmenio. Entendieron que su jefe era responsable del comportamiento de todos.”

Y lo peor, es que cada conjura a su alrededor era castigada duramente por Alejandro sin medir consecuencias. Y con cada una de ellas, parecía acercarlo más a los pueblos persas y bárbaros, y alejarlo más de los soldados macedonios que partieran con él de su ciudad, y que algunos de ellos ocupaban puestos en ciudades conquistadas: como el caso de Parmenio, que se quedó dada su edad en la retaguardia asegurando que al ejército de Alejandro, en el que iba su hijo Filotas, no les faltaran recursos. Aún así, y aunque hubo varios posibles intentos de acabar con su vida, Alejandro prosiguió llevando a sus hombres, mezcla entre macedonios y bárbaros, más allá de las fronteras conocidas.

“Recuerdo que Bagoas comentó en cierta ocasión que el amor eludía a Alejandro tanto como le costaba encontrar los confines del mundo. En primavera, Alejandro cruzó al frente de un ejército de ciento cincuenta mil hombres los puertos del Hindu Kush, dirigiéndose hacia tierras desconocidas. Su sueño, era la ruta prometida a los confines del mundo, ahora éramos un imperio inestable que se extendía a nuestras espaldas por toda Asia hasta Grecia. Nos acompañaban arquitectos, ingenieros, cartógrafos, prestamistas con sus esposas, hijos, amantes, prostitutas… sin olvidar a los esclavos. Esa columna anónima sometida y entregada a los nuevos conquistadores. Arrasado o ampliado, para mejor o para peor, ningún territorio ocupado volvió ya a ser el mismo. Aunque seguía amando a Roxana, las visitas a su tienda disminuyeron poco a poco cuando durante un año no logró darle un sucesor. Hiriendo así el orgullo de Alejandro”.

“India: la tierra donde nacía el sol. Se decía que era más rica que Persia. No habían sido nunca ni explorada ni conquistada. Desde el principio, Alejandro luchó por unificar un territorio que no tenía centro. Reyes que conspiraban los unos contra los otros, un laberinto de tribus empujadas por fanáticos religiosos, a morir por sus extraños dioses.

Clito, con su destacamento de avanzada, luchó contra hombrecillos peludos y diminutos que vivían en las copas de los árboles. Hasta que Hefestion nos convenció de que se trataba de animales que imitaban al hombre y llevaban sus propias pieles. Llamaban a esa tribu: mono. Y luego aquellas lluvias torrenciales. Jamás habíamos visto caer tanta agua enviada por los dioses. Llovió durante sesenta días con sus noches. Nuestra búsqueda de oro y gloria se desvaneció en cuanto descubrimos que jamás los encontraríamos. El mal humor se hizo dueño de nuestro ánimo. Matábamos a los indígenas que se resistían y con el agua local putrefacta, mezclábamos nuestro vino.

Mientras avanzábamos hacia el sureste, Alejandro a menudo devolvía las tierras conquistadas a sus derrotados reyes. De ese modo, los convertía en sus aliados pero eso no era del agrado del ejército que empezaba a preguntarse si Alejandro no estaría lanzado en una loca carrera por imitar la gloria de Heracles”.

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Lo que Alejandro sabía de la India, era lo que su maestro Aristóteles le había enseñado. Creía que la India era un territorio pequeño del lado este del río Indo y que el océano estaba cerca. Aprendería pues que su maestro estaba muy equivocado. No sólo la población era mucho mayor, también el territorio (lo que hoy sería la república de Pakistán) Para ellos y para todo el mundo civilizado de entonces, los monos o el monzón eran algo totalmente desconocido. Luchaban contra tribus, y también contra la propia naturaleza. Alejandro superó a Heracles, que nunca llegó al actual Pir-sar. Formó alianza con Taxiles, el rey de la región en el valle del Indo, entrando donde ningún otro griego había llegado, ni siquiera Dionisio.

“No volvió a ver a su madre nunca. Y mientras él estaba ausente combatiendo contra las tribus del norte, Olimpia mandó asesinar a Eurídice y a su hijo recién nacido (realmente mandó matar a ambos hijos, una niña y un niño, Europa y Carano, y su madre supuestamente, se suicidó cuando eso ocurrió). Por necesidad, Alejandro mandó asesinar a Átalo (el padre de Eurídice).

Y siguió su marcha hacia el sur para llegar al gran océano. Al aplastar el motín y ejecutar a sus cabecillas, no hizo nada a mi parecer, que no hubiera hecho cualquier otro general en tiempo de guerra. Pero claramente, el ejército estaba dividido. Y Alejandro ya no era querido por todos”.

El asedio a Pir-Sar, Aornos para los griegos (la actual Swat en Pakistán) dio el empujón a Alejandro para ir más allá. Para poder asediar el lugar, se construyó un montículo en un terraplén para poder construir un puente sobre el barranco. Tras asediar y tomar el lugar, se levantaron altares a Atenea. Gracias a esta conquista, Alejandro era libre en su trayecto a Punjab, dejando clara su reputación de invencible por encima de héroes como el mismo Heracles. Tras aquello, avanzó hacia Hidaspes, donde se realizaría la última batalla de su historia como conquistador de tierras a las que jamás un griego había llegado. El rey Poros de Paura vería ante sí al más grande de los grandes. Alejandro vería de nuevo como ocurriera en Gaugamela, a los elefantes de guerra. Allí venció a aquel ejército, y al que era llamado el de “Los Inmortales”.


Vencer a la muerte (2ª parte)


(1ª parte)

Hoy día, gracias a Internet puede visitarse la cuna de Alejandro Magno. El lugar donde nació, creció, se formó y se alzó rey. Donde luchó por el amor de su padre y por tratar de independizarse del amor de su madre. En este link puede visitarse el museo fundado en la ubicación exacta donde los arqueólogos han encontrado la capital que vio nacer a Alejandro Magno.

Filipo y Olimpia… el padre y la madre de Alejandro inspiraron en él muchísimo. En muchos aspectos. Su madre lo idolatraba, y su padre, aunque le veía como su sucesor, llegó a detestar tanto a su madre, que veía en él su reflejo, y eso lo odiaba.

“Algunos llamaban hechicera a su madre, la reina Olimpia. Y decían que Alejandro era hijo de Dionisos, y otros incluso del mismísimo Zeus. Pero no había hombre en Macedonia que mirara a padre e hijo, uno al lado del otro, y no tuviera sus dudas…”

Uno de los temas tratados en la vida de Alejandro Magno era el amor. Por todos es sabido que la bisexualidad era algo totalmente común entre los griegos. En el caso de Alejandro, era algo más. Amaba muchas cosas… amaba las culturas de lejanos lugares, amaba a héroes como Aquiles y Patroclo y el amor que les unía y que les llevó hasta Troya para conquistarla. La muerte que les separó y la venganza por el ser amado caído. Alejandro sentía aquello como parte de él, y su amor por Hefestión era exactamente igual al que Aquiles profanaba por su amigo Patroclo. Y Hefestion era muchas veces, su equilibro. Sólo él parecía entenderle. Posiblemente era a la única persona a la que amaba de verdad. Pero ser rey, implicaba muchas cosas que no estaban al alcance de su amor. Entre ellos, dejar una descendencia para ese trono, motivo por el cual Alejandro se casó varias veces, con varias mujeres llegando a tener con el tiempo descendencia. Pero su amor por Hefestion era sencillamente eterno.

“Dado el mundo en el que creció, he llegado a la conclusión de que fue en la amistad donde Alejandro entró en equilibrio. Más adelante si diría que Alejandro, jamás fue derrotado. A no ser por los muslos de Hefestion”.

Su educación… desde el punto de vista de la época fue también muy importante. Era culto, mucho. Tanto como para comprender el alcance de sus conquistas. Dónde podía hacer llegar su propia cultura. Como hacer que ambas coexistieran con el resto de nuevas culturas, ya fuera persa o de mucho más allá. A parte de esto, por todos es sabido que como estratega era único. Sus batallas, y la estrategia que usó en ellas, han sido utilizadas por muchos otros posteriores a él: César, Napoleón e incluso Patton pusieron en práctica las mismas venciendo.

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“Filipo invitó a hombres como Aristóteles para que vinieran desde Atenas para educar a nuestro tosco pueblo. Con paciente ambición planeó la invasión del Imperio Persa. De repente, todo cambió para él. Su padre, el rey Filipo fue asesinado. Y a los veinte años, Alejandro se convirtió en el rey de Macedonia. Entonces, rompiendo sus tratados y despreciando a Alejandro como un joven inexperto, varias Ciudades Estado griegas se sublevaron, ante el regocijo de Persia y puede que financiadas con su oro.”

Y con la traición en mente… sabiendo que su padre había sido traicionado, y asesinado subió al trono. Y sólo tuvo una idea en la cabeza, destruir a los traidores, someterlos de una vez como griegos a todos… y acabar de una vez para siempre con aquellos que alzaban al aire los gritos patrióticos mientras a su vez, aceptaban el oro del enemigo en su propio beneficio.

“Cierto es que Alejandro sabía amar como nadie, pero la traición le provocaba una grandiosa y temible cólera. Destruyó Tebas excepto los templos y la mansión del poeta Píndaro. Y vendió a los supervivientes como esclavos. Así consiguió lo que se proponía, porque sorprendió a los griegos y aunque siempre trató a la mayoría de las poblaciones con magnanimidad, hubo algunas excepciones: Tiro, Gaza y más tarde Persépolis en Persia y otras. Estos hechos son recordados por los que odian a Alejandro y lo que él representaba.

Antes de la batalla de Gaugamela, plasmada por Stone de forma tan épica, Alejandro había luchado en otras campañas para doblegar a ciudades persas haciendo que su ejército, con cada victoria, fuera más temido y mayor aún. Batallas como la del Río Gránico fue la primera, y tras ella la batalla de Issos. Ésta última fue realmente el primer enfrentamiento entre los ejércitos de Alejandro y Dario, y el líder persa huyó cuando vio a su ejército doblegarse. El rey dejó atrás a su propia familia, que fue tratada en la corte del rey macedonio, con los honores correspondientes a su categoría y como miembros de su propia realeza. Aquello era lo que marcaba en sí la diferencia.

A los veintiún años, invadió Asia con un ejército de cuarenta mil hombres bien pertrechados, y liberando una Ciudad Estado tras otra, conquistó toda Asia Occidental hasta llegar a Egipto. Donde fue entronizado como faraón, y adorado como un Dios.

Se divinizó en el oasis de Siwä, donde había un famoso templo dedicado a Amon-Ra. Allí se declaró hijo de Zeus”.

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Su viaje a Egipto casi le costó la vida, a él y a su ejército. Pero llegó al Oasis de Siwä, una villa hoy abandonada conocida como Aghurmi y donde al alcanzar el lugar, Alejandro le hizo una sola pregunta al famoso Oráculo de entonces: que si gobernaría el mundo, a lo que la respuesta que obtuvo fue que sí, pero por poco tiempo. Las ruinas del Templo del Oráculo aún están en pie hoy, aunque su preservación no es excelente. Se accede al templo escalando un camino, que rodea la montaña y llega a la cima. El templo no llega a ocupar toda la zona. Se emplaza dentro del pueblo hoy abandonado casi por completo, debido a una gran tempestad ocurrida en el año 1926.

“Finalmente Alejandro marchó contra Dario enfrentándose a él en Gaugamela, corazón del Imperio, no muy lejos de Babilonia. Era una locura. Cuarenta mil macedonios contra doscientos cincuenta mil bárbaros. Era el día que Alejandro había esperado toda su vida. Alejandro, hijo de un Dios, fue un mito, por supuesto. Al menos empezó siendo un mito. Lo sé. Yo estaba allí y vi sus ojos.

El imperio persa, el mayor que había conocido jamás el mundo, había sido derrotado. Y Alejandro con veinticinco años, era ahora el soberano de todos. Alejandro me dijo en una ocasión: cuando estamos en los mitos es cuando más solos nos sentimos. Y así aconteció, en un sueño tan mítico para todos los griegos, como el de Aquiles derrotando a los troyanos, que en ese único momento de gloria, Alejandro fuera querido por todos. Sin embargo, en mi opinión Babilonia fue una concubina más fácil de penetrar, que de abandonar.”

Alejandro cruzó las puertas de Babilonia y se maravillo de lo que vio. Aunque venció en la batalla de Gaugamela, para él aquello había sido en cierta forma una derrota. Dario había escapado (y no era la primera vez que huía de él como ya he dicho), aunque su ejército había sido estratégicamente derrotado. Tenía ante sí a la ciudad más rica y una de las cuatro capitales del imperio persa para sí, colocando a un ex-general de Dario como gobernante. Aquel gesto por su parte indicaba que aún siendo conquistados, Alejandro era ahora su rey, pero uno magnánimo no un cobarde como Dario, el cuál exponía a sus hombres a su suerte mientas huía de él. Deja además allí a la familia de Dario, reclutando a nuevos soldados. La persecución contra Dario continuaría.


Vencer la muerte (1º parte)


Si los viajes en el tiempo fueran posibles, serian muchos los momentos y los sitios a los que decidiría ir por el mero hecho de conocer a personas o visitar esos lugares que hoy conocemos por los libros de historia.

Pero hay uno, en concreto… un lugar y un personaje histórico, que sería sin duda de los primeros.

Muy pocos son los personajes en la historia de la humanidad que han eclipsado, fascinado y levantado odio y pasión al mismo tiempo. Leyenda y realidad se han unido en su historia, marcando una línea tan fina entre una y otra, que es difícil saber cuando se traspasa. Siempre he pensado que si le apodaban “Magno” era por algo: por llegar a donde nunca otros habían llegado. Por aprender de esos lugares y tratar de unificarlos. Por llevar su cultura más allá de tierras conocidas, y traer de aquellos lugares, maravillas a ojos de cualquiera.

Con él, el mundo cambió, tras él… el mundo cambió también. Y quizás por eso, porque tras él el mundo olvidó su grandeza y miró a la cara a la codicia dando la espalda al que logró con su magnificencia o su tiranía, mantenerlos unidos. Quizás por eso hoy día nos da la espalda también impidiendo saber qué paso en realidad con su tumba. Y sólo tenemos teorías… sueños… haciendo que su mito sea aún más grande.

Creo que como en todo, detrás del hombre que fue había mucho más. Alguien sólo en lo más alto. Temeroso del rechazo a todas horas. Solitario en el liderazgo, en la vida, y también en el amor.

Alejandro Magno era todo eso, y mucho más.

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Recuerdo lo emocionada que fui a ver la película sobre su vida. Oliver Stone llevó su vida al cine en 2004 de la mano de Colin Farrell, Angelina Jolie, Anthony Hopkins y Val Kilmer entre otros. Al final para muchos pasó sin pena ni gloria… Es cierto que no todo en ello fue plasmado como debía ser (la batalla de Hidaspes, por ejemplo. se libró de noche y bajo la lluvia no en un caluroso día de sol radiante. O ver atravesado a Bucéfalo, el caballo de Alejandro, fue muy espectacular pero es muy posible, según fuentes, que el animal muriera de vejez por causas naturales) A pesar de esos detalles que hacen de Hollywood, lo que es, creo sin lugar a dudas que lo importante, lo verdaderamente importante dejando a un lado la necesidad del cine por ser espectacular, sí está reflejado: la relación de Alejandro con su madre Olimpia, el amor/odio a su padre Filipo, su necesidad de ser amado por Hefestion, su búsqueda por conseguir la gloria y la admiración. Su lucha interna, sus temores hacia la traición, su necesidad de compararse con sus héroes de infancia: Aquiles, Prometeo o Heracles. Su fascinación por todo lo que aprendía de culturas totalmente alejadas de aquella en la que había sido educado. Todo ello mezclado con la esencia de lugares que hoy sólo forman parte de nuestra imaginación, como lo era la naciente Alejandría en Egipto, que mandó construir y no vio terminar en todo su esplendor llegando a poder estar tan orgullosa de su fundador por lo que en ella se profesaba, o la hermosísima Babilonia como un cuento de las mil y una noche, con sus puertas azules y sus jardines colgantes que hizo suya en su conquista. Y todo ello envuelto con los acordes de una banda sonora a la altura de una historia mítica interpretada por Vangelis.

Vencer la muerte. Hasta eso logró Alejandro.

Toda la historia es narrada por el gran Anthony Hopkins, en su papel de Ptolomeo, ya en avanzada edad y siendo el señor de Egipto dado que fue general durante su campaña. Para narrar su historia, le vemos dictar a sus escribas desde Alejandría y en la Biblioteca que Ptolomeo mandó construir y que su amigo nunca conoció, cómo vivió junto a Alejandro, cómo le recordaba años después, cómo luchó a su lado y vio la traición de la mano de sus propios compañeros. Creo que sus palabras lo dicen todo. Creo que es un gran guión, uno que te envuelve en el trasfondo de lo que el director te cuenta, y que bien podría aplicarse incluso a hoy en día:

Nuestro mundo ha desaparecido arrasado por las guerras (refiriéndose a lo que ocurrió tras la muerte de Alejandro sin dejar un testamento y un heredero al trono nombrado, repartiéndose su imperio entre sus generales) Y ahora soy el guardián de su cuerpo. Aquí le embalsamamos según las costumbres egipcias. Le sucedí como faraón, y reino hace ya cuarenta años. Soy el vencedor. Pero que importancia tiene cuando ya nadie queda para recordar la carga de caballería en Gaugamela o la aventura del cruzar el Hindu-Kush con un ejército de cien mil hombres… Entrando en la India. Él era un dios, Cadmos. O lo más parecido a uno que yo haya visto. ¡Tirano! claman con facilidad. Yo me río. Ningún tirano entregó tanto a cambio. Y qué sabrán del mundo todos esos ignorantes. Sólo un hombre fuerte puede reinar. Alejandro era más que eso. Era Prometeo, un amigo del hombre. Él cambió el mundo. Antes de él sólo había tribus y después de él… todo era posible. De repente pareció que el mundo podía gobernarlo un solo rey, siendo bueno para todos.

Construyó dieciocho Alejandrías, era… un Imperio. No de tierra y oro, sino de inteligencia. Era la civilización helenística; abierta al mundo. Pero cómo explicarlo. Cómo contar lo que significaba ser joven y tener grandes sueños. Creyendo cuando Alejandro te miraba que eras capaz de todo. De TODO. En su presencia, bajo la luz de Apolo, éramos mejores de lo que creíamos.

En realidad he conocido a grandes hombres en mi vida, pero sólo a un Coloso. Y sólo ahora en mi vejez entiendo quién fue esa fuerza de la naturaleza. O quizá no. ¿Llegó a existir realmente un hombre como Alejandro? Puede que no. Al idolatrarle le hacemos mejor de lo que fue. Los hombres, todos los hombres ascienden y caen“.

Hay que tener en cuenta un par de detalles que creo son importantes dada la época, a la hora de comprender la mentalidad de alguien como Alejandro Magno. Su época, conocida como de las artes y de las ciencias… era algo más. No todo era filosofía o democracia. Cuando pensamos en Grecia muchas veces son estas palabras las que nos vienen a la mente. En su época, las ciudades conquistadas eran arrasadas. Si un lugar era sitiado, rara vez lograba librarse del saqueo y de la matanza indiscriminada de sus habitantes. Era algo totalmente normal, y se hacía así por mera política. Se eliminaba la posibilidad de enemigos en un futuro y se daba una lección de miedo y supremacía a las ciudades colindantes que sabían correrían la misma suerte si se resistían.  Por otro lado cualquiera que fuera acusado de ser traidor al rey con pruebas o sin ella, era ejecutado… Y también eran eliminados los varones de su familia para evitar la venganza… No todo en época griega era idílico y democrático como se puede llegar a creer. Las guerras eran crueles, lo eran y lo son. Y el precio siempre es alto.

En Oriente, el vasto Imperio Persa gobernaba casi todo el mundo conocido. En Occidente, las en su día poderosas Ciudades Estado: Tebas, Atenas, Esparta… habían caído debido a su soberbia. Los reyes persas llevaban cien años sobornando a los griegos con su oro para combatir en sus filas como mercenarios. Fue Filipo, el Tuerto, quien cambió todo eso. Unió a las tribus de pastores de las tierras altas y bajas de Macedonia. Usó su sangre y su coraje para formar un poderoso ejército, y sometió a los desunidos griegos poniéndolos de rodillas. Luego volvió su ojo hacia Persia. Se decía que incluso el Gran Rey Dario III, desde su trono en Babilonia, temía a Filipo.

Y fue en ese tiempo, entre campaña y campaña cuando Alejandro nació, en Pella”

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